domingo, 23 de abril de 2017

Los Súper Robots del cómic Mexicano. Parte 3 de 3: Destrúktor el Defensor Cósmico.

Portada de Destruktor #3, Junio de 1987

Hemos llegado a la última parte de esta serie de artículos dedicada a los robots del cómic mexicano, en la cual hablaremos finalmente de Destrúktor, el Defensor Cósmico. Mencionaremos un poco de cómo fue su creación, de la historia que presentó en sus páginas, de sus personajes y algunos otros detalles que distinguieron a esta interesante revista.

Comenzando su publicación en mayo de 1987 y terminando el mes de enero de 1988, Destrúktor el Defensor Cósmico fue concebida por los hermanos Nicanor y Josefo Peña, quienes presentaron el proyecto a Editorial MEASA, que en esas fechas se encargaba de publicar Karmatron. La editorial vio con interés la idea ya que les permitiría expandir su línea de aventuras, por lo que se le dio luz verde al concepto y comenzaron a pulirlo en la versión que sería impresa junto a Óscar González Guerrero, quien fungiría como Director de arte de la publicación y quien al final bautizó al robot y a la revista con el nombre de “Destrúktor”. Aquí vale la pena mencionar como detalle curioso que el nombre original que tenían en mente los hermanos Peña para la idea y el robot era “Solaris” (a mi gusto éste era un mejor nombre).

La revista llegó a los 33 números.
La historia.

La historia contada en las páginas de la revista estaba basada en una trama sencilla pero que era narrada bastante bien gracias a los argumentos que Alfonso Samaniego realizó a partir del concepto original. De ese modo, Destrúktor nos presenta un futuro lejano en el cual la galaxia ya ha sido conquistada por el villano Astaroth, quien luego de una guerra de más de mil años se ha hecho del control absoluto y disfruta de su última victoria, el reciente asesinato del emperador Adonai quien era el líder de la Organización de Resistencias (OR), la única fuerza que aún se le opone.

Estando en una situación desesperada, el comandante Amiaxas, quien ha quedado al mando de la debilitada OR, decide enviar a su protegido, el audaz y valeroso Cosmo, a obtener información como espía. Desafortunadamente, Cosmo es joven y descuidado, por lo que es descubierto y aunque logra escapar, su nave es dañada y cae en el planeta Tierra, en dónde es rescatado y ayudado por Cucho el mecánico y Dafne la hechicera, dos muchachos de su edad que junto al anciano Kutum, custodian a Solaris, una antigua nave de combate que fue creada por los habitantes del Sol para derrotar al ejército de Astaroth.

Como es de esperarse, los soldados de Astaroth siguen a Cosmo hasta la Tierra y atacan el hangar en donde está la Solaris, lo que obliga a huir a los protagonistas. Durante la huida Kutum es herido de muerte, pero antes de morir revela que es uno de los siete sabios legendarios que combatieron en la Guerra de los mil años y les indica cómo activar y usar a Solaris, explicando a los tres jóvenes que la nave posee la capacidad de cambiar su forma y armamentos al ser tripulada por tres pilotos que estén bien sincronizados entre ellos, alcanzando su máximo potencial de batalla cuando se transforma en el gigantesco robot guerrero Destrúktor.

A partir de allí la historia nos muestra los diversos combates entre la OR y el ejército de Astartoh, se nos revela que Cosmo es el hijo del emperador Adonai y presenciamos también su naciente romance con Dafne, e incluso descubrimos que los seis sabios restantes han sido corrompidos por el mal y que poseen también robots que usan al servicio de Astaroth, por lo que Destrúktor tendrá que derrotarlos antes de poder enfrentar al desalmado tirano y finalmente liberar a la galaxia.

Sketch de los personajes hecho por Nicanor Peña.
Los personajes.

Uno de los aciertos de Destrúktor fue limitar el número de protagonistas a sólo tres, ya que esto le da la oportunidad de contar su historia de una manera más efectiva y memorable, además de que así el lector podía realizar una mejor conexión con ellos. Otra ventaja de tener sólo un trío protagonista es que cuando interactúan con los personajes secundarios se debe en realidad a una razón importante, y esto ayuda a mantener el ritmo de la historia sin arriesgarse a caer en pausas que la vuelvan aburrida.

Algo más que debemos hacer notar es que los tres protagonistas, Cosmo, Cucho y Dafne se complementan bastante bien entre ellos, pues mientras que Cosmo es un piloto experto, Cucho es un hábil mecánico y Dafne puede usar su magia para sanar a sus compañeros y acceder a información útil para el trío, lo cual los convertía en un equipo muy efectivo, que se volvía cada vez más capaz conforme su amistad se iba fortaleciendo.

En cuanto a los villanos, Astaroth es un antagonista astuto y brillante que funciona adecuadamente como el contrapunto a los héroes, y es lo bastante poderoso como para que en ningún momento deje de ser creíble como una amenaza capaz de eliminar a sus oponentes. Los generales de Astaroth, por otra parte, son completamente desechables aunque eso no los hace menos dignos de consideración, ya que algunos de ellos como el Doctor Deseo o Moscov tuvieron arcos argumentales bastante interesantes.

Algo más que se agradece es que Toto, un pequeño robot que cumple con ser el personaje patiño encargado de dar el punto cómico a la serie, tenga una participación limitada, ya que así nunca se convierte en una molestia constante como lo fue Pipo en Zor y los Invencibles y tampoco llega a degenerar en un cáncer visual como eran Jiva y Roby en la contemporánea Karmatron y los Transformables. Podemos decir entonces que de las tres series que hemos mencionado, Destrúktor es la más tolerable en este aspecto, aunque definitivamente habría sido mejor omitir a Toto de la historia por completo.

Fanart realizado por Drako the Dark Klown.

El Robot.

Un factor muy interesante es precisamente la nave Solaris, que al necesitar tres pilotos para alcanzar su máximo potencial de combate y tener la capacidad de adoptar varias formas siendo la de Destrúktor la más poderosa de ellas, le da un toque de originalidad al concepto que lo distingue lo suficiente como para ser algo interesante y digno de recordarse. Si bien Destrúktor no es el primer robot en necesitar tres pilotos ya que allí está el Getter Robot y que tampoco es el primero en convertirse en varios vehículos puesto que hay ejemplos anteriores como Grendizer y Daitarn 3, sí es en cambio el mecha más original en su modo de control y forma de activación de los que se publicaron en México.

Es una pena por lo tanto que la apariencia de Destrúktor sea casi igual a la de Galactus, un personaje de Marvel que aparece en los 4 Fantásticos, aunque Nicanor Peña ha referido que esta similitud se debe a su admiración por las aventuras de los Fantásticos y su deseo de realizar un homenaje a sus aventuras. De cualquier modo, en los rediseños realizados por el mismo Peña, se nos muestra una versión más moderna y original de Destrúktor que sería agradable ver en un remake del cómic original.

Portada de Destrúktor #17 Septiembre 1987.
El arte.

Sorprendentemente para una revista de publicación semanal, el arte en Destrúktor es de hecho de buena calidad, con detalles y viñetas que se distinguen por ser dinámicas y de buen impacto visual, además de que funcionan bastante bien en cuanto a narrativa se refiere. Podemos decir que el empeño y el esfuerzo realizado por Nicanor en lápices y Josefo en tintas valió mucho la pena, ya que su trabajo es muy disfrutable, dinámico y adecuado al ambiente de la historia. 

Mención en especial se debe dar al diseño de los protagonistas, ya que son fácilmente identificables y distintos a los villanos, que también fueron bien ilustrados. Y no podemos olvidar el diseño de los mecha enemigos que aparecen en la revista, el cual es llamativo y acorde al tema manejado. Es evidente que se tuvo mucho cuidado en este aspecto de la revista y eso es uno de los puntos más fuertes en Destrúktor.

Portada de Destrúktor #15, Septiembre 1987.
El final.

Destrúktor terminó en su número 33 con un final abierto que dejó bastantes líneas argumentales sin resolver, mostrando al lector sólo la conclusión del romance entre Cosmo y Dafne. Y aunque este final nos deja en claro que la victoria sobre Astaroth y su ejército ya es sólo cuestión de tiempo, nunca pudimos ver esta batalla final.

Pero al menos a los hermanos Peña se les permitió darle un final a su obra, pues en esas fechas era bastante común que las editoriales cortaran las publicaciones de tajo sin permitirle al equipo creativo realizar poco más que una rápida despedida, y en ocasiones ni siquiera eso.

Debemos mencionar que durante mucho tiempo no estuvo muy en claro qué provocó la cancelación de Destrúktor, y hasta donde había podido investigar la revista se vendía bien, rivalizando y en algunos casos superando las ventas de Karmatron, por lo que bajas ventas no fueron la causa.

Afortunadamente, en recientes declaraciones a Comikaze, Nicanor Peña reveló cual fue la razón por la que Destrúktor llegó a un final adelantado. En palabras del propio autor, la carga de trabajo de la revista, que era semanal, estaba causándole dificultades en su vida cotidiana y esto, sumado a la negativa de MEASA de cambiar la periodicidad a quincenal, provocaron que el proyecto se diera por terminado, lo cual es una pena.

Rediseño de Destrúktor, por Nicanor Peña.
Conclusión.

Con una buena historia, tres protagonistas interesantes y bien definidos, arte que le permitía ser visualmente atractivo y ciñéndose fielmente a las reglas del género Mecha dándose el lujo de incluso incorporar algunos elementos novedosos para el tiempo de su publicación, Destrúktor el Defensor Cósmico es sin dudas la mejor de las tres revistas analizadas en esta serie de artículos, y me parece que incluso hoy, actualizando los diseños un poco y volviendo al nombre original de Solaris, lograría tener un éxito aceptable en formato de novela gráfica.

Esperemos que algún día podamos ver eso.


Lectura dramática de Destrúktor #1.

Enlaces:
Primera parte: Zor y los Invencibles.

Referencias: