martes, 31 de enero de 2017

Los Súper Robots del cómic Mexicano. Parte 1 de 3: Zor y los Invencibles.

Portada de Zor y los Invencibles #103, de 1971

Al hablar del cómic de aventura en México no podemos dejar de mencionar la aparición de revistas estelarizadas por Súper Robots, de las cuales hablaremos en esta serie de tres artículos.

El primer cómic mexicano de este tipo en publicarse fue Zor y los Invencibles, una revista infantil que alcanzó un relativo éxito y un lugar respetable dentro del imaginario popular mexicano durante las décadas de los sesenta y setenta, cuando dejó de publicarse debido a la caída en ventas y el alza en los costos de impresión.

Zor y los Invencibles fue creada por Ángel Morales y Oscar González Guerrero para Editormex en 1969, ya que la editorial buscaba expandir su línea de historietas con un nuevo concepto que funcionara con niños pequeños y así complementar la ya exitosa revista de Capulina.

Un dato curioso a mencionar es que aunque el fin oficial de la revista supuestamente se da en 1979, ésta se continuó reimprimiendo hasta aproximadamente 1987 en lo que Editormex llamó “formato mini” es decir, una edición de bolsillo de un tamaño ligeramente menor a la octavilla. A fin de lograr esto, la editorial recortaba las páginas originales de manera que cada una de las páginas del formato mini constaba de un solo panel. Si bien esto ayudó a mantener a Zor y los Invencibles en los puestos de periódicos por unos cuantos años más, la falta de nuevo material al final terminó por volver insostenible a la publicación.

Fanart realizado por Juan Fletes.

La historieta narra las aventuras de Zor y los hermanos Tito y Paty, un par de huérfanos que terminan siempre involucrados en situaciones de lo más fantásticas y peligrosas, de las cuales escapan gracias a la ayuda del ya mencionado robot. Otros personajes que aparecen son Pipo, el perro mascota de los hermanos, Don Lencho, el abuelo y guardián de los niños y el jefe de policía.

Algo interesante de Zor es que es un súper robot consciente de su propia existencia que ha sido enviado a la Tierra para luchar contra el mal por su creador, el sabio Bondín; para llevar a cabo su misión, Zor cuenta con algunas habilidades interesantes, ya que además de estar hecho de un metal virtualmente indestructible, es capaz de cambiar de tamaño a voluntad, posee súper fuerza, tiene la capacidad de volar y otras más según lo demande el argumento. Digamos pues que Zor cumple la función de ser el Deus Ex Machina de la historia.

Otro aspecto a notar es que Zor puede dotar a Tito, Paty y hasta a Pipo su mascota de poderes especiales como la habilidad de volar, súper fuerza y de invulnerabilidad siempre y cuando los tres se mantengan cerca de él. De este modo, Tito se convierte en “el Comandante Megatón”, Paty en la “Capitana Galaxia” y el perro Pipo en el “Sargento Neutrino”, formando el trío conocido como “los Invencibles” mencionado en el título de la revista.

La mayoría de las historias presentadas se desarrollaban en Villa Feliz, un pueblo con una alta proclividad a ser amenazado por monstruos, ejércitos invasores, sindicatos del crimen, extraterrestres y desastres naturales que además adolece de un departamento de policía en extremo ineficaz, razón por la que Zor siempre está ocupado rescatando la ciudad.

Publicidad original de Zor, aprox. 1969-1971

Los argumentos y el estilo de la revista son bastante sencillos (lo cual es de esperarse ya que la historieta va dirigida a un público muy joven), y aunque podría decirse que siguen el formato usado por series de acción hechas por Hanna Barbera como fue Frankenstein Jr y los Imposibles, lo cierto es que Zor y los Invencibles sí logran tener una identidad propia gracias al aspecto fantástico y poco usual de sus aventuras. En cuanto al arte, podemos decir que los trazos de Ángel Morales son buenos, con un estilo rápido y sobrio que hace fácil de leer sus viñetas. Estos factores permitieron que la revista de publicación semanal lograra llegar a tener tirajes de 25,000 ejemplares.

Algunos otros puntos de interés son que, gracias a Pipo el perro, se puede decir que Zor y los Invencibles precede a la moda del insoportable animal compañero de aventura que cumple el papel de ser el alivio cómico (Orko en He-Man, Snarf en Thundercats, etc.) que se volvió popular en los años 80’s. Algo más es que Paty, como la Capitana Galaxia, bien podría considerarse como la primera, y posiblemente la única, chica mágica (La Princesa Caballero, Sailor Moon, etc.) del cómic mexicano.

Debo admitir que aunque la revista se publicó un par de décadas antes de mi época, sí he podido leer varios números gracias a su disponibilidad en el mercado de segunda mano, en donde todavía es posible conseguirlos en razonablemente buen estado y me he quedado con una buena opinión de la historieta. Si bien los diálogos usan palabras y frases que ya han caído en el desuso y el perro Pipo llega a ser bastante molesto, en general Zor y los Invencibles es de hecho un trabajo disfrutable, con un concepto flexible y que puede ser adaptado sin muchos problemas a cualquier situación. En definitiva la idea es buena.

Mencionado lo anterior y admitiendo que  al día de hoy Zor y los Invencibles han caído en el olvido y su revista es prácticamente desconocida por el público en general, no deja de ser notable que algunos artistas del cómic mexicano actual han realizado ilustraciones de los personajes haciendo homenaje a una historieta que les divirtió en su niñez, por lo que podemos decir que interés en el medio por revivir la propiedad sí existe.

Fanart de la Capitana Galaxia, realizado por Erik Perez.

Considerando todo esto, pienso que si bien en formato de revista de historietas Zor y los Invencibles definitivamente no se vendería para nada en el mercado actual, sí me parece que podría funcionar de una manera bastante aceptable en televisión, ya que el concepto base de un robot de otro planeta que le da poderes a dos niños pequeños nunca dejará de ser atractivo para el público objetivo, y creo que un estudio con experiencia y que sabe lo que hace (Ánima Estudios de México, por ejemplo), podría sin dudas hacer una serie de animación muy interesante con la idea.

Enlaces:

Fanart de Zor, realizado por Joel Ojeda


Referencias:
http://laloncheradelosrecuerdos.blogspot.mx/2010/01/zor-y-los-invencibles.html

martes, 10 de enero de 2017

Los muchos problemas de Star Wars: Rogue One


Con el estreno de Rogue One, Disney demuestra una vez más que los fans de la franquicia seguirán convirtiendo cualquier nueva película del universo de Star Wars en un éxito en taquilla sin importar que la calidad de la cinta sea bastante cuestionable, y es posible decir esto porque a la fecha Rogue One ha conseguido ganar la increíble cantidad de $914 millones de dólares a nivel mundial.

Esto es interesante ya que Disney ha vuelto a entregar un producto que se queda corto, con el aderezo que esta vez la producción estuvo tan plagada de problemas que los ejecutivos tuvieron que intervenir para arreglarlos.

De hecho, la prensa reportó varias veces durante la filmación que la película era tan mala que el estudio Disney solicitó una revisión completa de la cinta, ya que el producto resultante del lamentable guión escrito por el equipo formado por Gary Whitta y Chris Weitz, (basado en un concepto original del veterano creativo de Lucasfilms Jon Knoll) era simplemente un desastre que desechaba casi toda la idea de una aventura de espionaje que Knoll había planeado, algo que no fue interpelado por el director novato Gareth Edwards quien se limitó a filmar el guión que se le entregó, todo esto resultando en un producto tan malo que Disney se vio en la necesidad de traer al veterano director y escritor Tony Gilroy para rescatarlo.

Viendo la película que fue lanzada a cines, es fácil deducir que si Rogue One al final no es un absoluto desastre se debe seguramente a la tardía intervención del experimentado Gilroy, quien se ha reportado tuvo que reescribir gran parte del guión y volver a filmar aproximadamente un 40% de las escenas (se dice que pudo ser más) a fin de salvar la producción y volverla un producto viable.

Desafortunadamente, el resultado de todo esto es que la película termina sufriendo de actuaciones poco convincentes y de una dirección irregular, así como de problemas en el desarrollo de los personajes, sus motivaciones y su historia.

Jyn Erso: una protagonista aburrida y poco agradable.

Otro aspecto que lastima mucho a la película es que Jyn Erso, la protagonista con mala actitud interpretada por Felicity Jones, es casi insoportable. Si bien en el producto final Jyn no llega a tener los niveles de aburrida perfección absoluta que tiene Rey en Episodio VII y por lo tanto es un personaje menos plano, la interpretación de Jones es poco convincente durante las escenas de acción y francamente es pésima en momentos dramáticos, además de que la mayoría de los diálogos de su personaje son verdaderamente patéticos.

El mayor punto en contra que tiene el personaje es que está muy mal escrito, y para la segunda mitad de la película, que es cuando se intenta suavizar a Jyn y darle algunos toques más humanos, el personaje ya se ha establecido como desagradable, por lo que estos cambios no resultan lo bastante convincentes y no se logra hacer que conecte con el público de manera efectiva, lo cual es una pena pues creo que la idea detrás de Jyn Erso pudo haber dado más.

Cassian Andor: una pobre y desechable copia de Han Solo.

Por otro lado tenemos al capitán rebelde Cassian Andor, interpretado por un criminalmente desaprovechado Diego Luna. Según reportes de la prensa, el personaje de Luna recibió más diálogos y escenas cuando la película fue rescatada por Gilroy en un intento de lograr que Rogue One tuviera un mejor balance entre sus protagonistas y no fuera simplemente el “show de la perfecta Jyn Erso”.

El problema es que para cuando Cassian recibe un poco de personalidad e importancia en la trama ya es muy tarde y el intento de convertirlo en el Han Solo de Rogue One no llega a consolidarse adecuadamente pues la química en pantalla entre Diego Luna y Felicity Jones es simplemente inexistente.

Algo en particular que lastima a la película es que disminuye bastante la importancia de Luke Skywalker y la Princesa Leia. En la trilogía original se nos deja muy en claro que tanto Luke como Leia son extraordinarios y la razón principal detrás del triunfo de la rebelión en contra del Imperio. Luke en especial se nos muestra en Episodio IV como la única persona en la galaxia que podría destruir la Estrella de la Muerte gracias a sus habilidades como piloto y su naciente conexión con la Fuerza, pero en Rogue One podemos ver a personajes como a un irritante monje que nunca se calla, y que a pesar de ser ciego es capaz de derribar Tie Fighters imperiales sin problema con un viejo rifle láser, o a un guerrero que al puro estilo Rambo puede balear y acabar con cientos de Stromtroopers sin ninguna dificultad, o a pilotos rebeldes que logran destrozar gigantescos Star Destroyers como si de un paseo por el parque se tratara. Con personajes así enfrentando al Imperio, ¿para qué necesitan a Luke o a Leia las fuerzas rebeldes? La respuesta es obvia: Para nada.

Y hablando sobre la Rebelión, Rogue One también termina haciéndolos quedar mal. En la trilogía original las fuerzas rebeldes tienen mucho cuidado de jamás atacar objetivos civiles, al grado de elegir planetas alejados y desiertos tales como Yavin IV o Hoth para ocultarse sin poner inocentes en peligro. Los rebeldes fueron concebidos originalmente por Lucas como un grupo completamente limpio con el que es fácil identificarse. Pero en Rogue One, se nos muestra que los líderes de la Alianza Rebelde no tienen ningún inconveniente en buscar la ayuda del grupo terrorista del fanático extremista Saw Guerrera, quien justifica torturar al enemigo y asesinar inocentes como daño colateral en ciudades ocupadas por el Imperio con la frase de “no dejar morir el sueño” aunque nunca se nos explica cuál es el sueño de Guerrera. ¿Es su sueño matar indiscriminadamente a cualquiera que no piense como él? Imposible saberlo.

De hecho, una de las escenas más ridículas de la película nos muestra a Jyn salvando a una niña atrapada en el fuego cruzado entre los soldados imperiales y los rebeldes. Es un momento que intenta establecer el heroísmo de Jyn, pero al final no funciona adecuadamente ya que la única razón por la que esa niña está en peligro es porque los hombres de Saw Guerrera (quien por cierto es el maestro de nuestra protagonista) realizan un ataque terrorista que provoca un tiroteo en una de las zonas más pobladas de la ciudad. La escena llega a tales niveles de estupidez que el único momento afortunado es cuando Cassian Andor decide ayudar a los imperiales matando a un francotirador del grupo extremista de Guerrera a fin de evitar más muertes de civiles inocentes.

El resultado es que si la intención de esta secuencia era mostrar la opresión Imperial, más bien lo que se logró fue dejar a los rebeldes como un grupo paramilitar insensible dispuesto a sacrificar vidas inocentes en ataques terroristas. El manejo de la escena es pésimo, y siendo que se nos muestra casi al inicio de la película sienta un muy mal precedente durante el resto de la misma, ya que no ayuda a despertar simpatía por el grupo rebelde.

Según Rogue One, ellos podrían vencer al Imperio sin ayuda.

Otro punto desafortunado es que Rogue One deja al Imperio como un montón de inútiles, algo que contradice lo establecido en las precuelas en donde se nos muestra que los Clone Troopers, que evolucionarían a ser los soldados imperiales, son lo bastante capaces como para incluso matar Jedi, y no debemos olvidar que en la trilogía original los Stormtroopers y los oficiales del Imperio, a pesar de su mala puntería, nunca dejan de ser una amenaza creíble tal y como son descritos por Obi Wan Kenobi en Episodio IV. Pero en Rogue One los soldados imperiales caen más fácilmente que fichas de dominó y todos los pilotos del imperio parecen ser endiabladamente estúpidos ante las ultra-competentes fuerzas de los rebeldes. Ante esta rebelión súper equipada y capaz, el emperador Palpatine nunca debió haber logrado conquistar la galaxia.

No podemos dejar de mencionar que, al igual que Episodio VII, Rogue One abusa de la nostalgia para garantizar enganchar al público, lo que resulta en que la película se sienta limitada en lo que es capaz de hacer por sí misma, aunque es claro que esto no es su objetivo ya que la intención, con la que ha cumplido cabalmente, es conseguir dinero a manos llenas aprovechando el cariño de los fans por la trilogía original, aunque tarde o temprano Disney tendrá que hacer algo distinto ya que la nostalgia sólo puede cargar una franquicia hasta cierto punto.

Otro problema es el intento de cohesión realizado al traer de vuelta al actor Jimmy Smits para interpretar a Bail Organa, el padre adoptivo de Leia. La razón por la que es otro de los errores que comete la cinta se debe a que Bail Organa es más o menos de la misma edad que Obi Wan Kenobi como pudimos ver en el Episodio III, pero cuando nos encontramos a Bail en Rogue One, el personaje no se ve demasiado avejentado a pesar de que han pasado cerca de veinte años desde la aparición de Darth Vader. Si recordamos a Obi Wan Kenobi en Episodio IV, el cual cronológicamente sucede inmediatamente después de Rogue One, vemos a Kenobi aparecer como un anciano debilitado, lo cual ahora ya no tiene sentido, pues el viejo Jedi debería por lógica verse al menos en tan buenas condiciones como Bail. El error aquí fue no usar maquillaje para avejentar un poco más a Jimmy Smits, y es difícil de creer que algo así se les haya escapado en producción.

Sin embargo, en cuanto a historia se refiere, el peor problema de Rogue One es que invalida los eventos del Episodio II respecto a la creación de la Estrella de la Muerte. En el Episodio II es claramente establecido que los científicos de Geonosis, bajo las órdenes del Archiduque Poggle, son quienes diseñan a la Estrella de la Muerte y es él quien se los entrega al Conde Dooku. Pero en Rogue One se nos hace creer que el padre de Jyn, Galen Erso, es el encargado de la creación de la Estrella de la Muerte. Este error podría haberse evitado con una sola línea de diálogo, pero aparentemente es otro detalle que se le ha escapado al equipo de producción. El problema es que al ver los episodios en orden este detalle crea un error de concordancia bastante notable.

El Archiduke Poggle, verdadero creador de la Estrella de la Muerte.

¿Quiere lo anterior decir que Rogue One no tiene ningún aspecto positivo?

Honestamente la película tiene algunos puntos buenos; visualmente es impecable ya que los vestuarios y las escenografías se empatan a la perfección con el estilo de las dos trilogías, la música es buena sin llegar a ser memorable y los efectos especiales son por lo general buenos con la excepción de la versión hecha por computadora del fallecido actor Peter Cushing, quien fue revivido virtualmente para volver a presentarnos al oficial imperial Moff Tarkin, y la rejuvenecida Princesa Leia, ya que en ambos casos da la impresión de estar mirando una estatua de cera y no una persona de verdad, pero que supongo estos efectos serán pulidos más adelante cuando la película sea lanzada al mercado doméstico.

En realidad, los mayores problemas de Rogue One son lo aburrida que es y lo incoherente que resulta con el universo ya establecido de Star Wars, algo que seguramente es el resultado de que el guión entregado era claramente un insípido licuado argumental contaminado por un innecesario intento de los dos escritores para meter con calzador sus ideologías personales, algo que no hace falta dentro de una historia ya con fuertes bases sentadas por dos trilogías.

Leyendo los reportes de prensa, me queda claro que el desastrozo guión fue lo que obligó al estudio a intervenir para evitar que la película terminara siendo un insoportable sermón de corrección política como el entregado por J.J. Abrams cuando le dieron carta blanca en Episodio VII, mientras que los cambios realizados a Jyn Erso para volverla menos infalible es obvio que se deben a la tibia recepción que tuvo la "perfecta" Rey entre los fans, aunque desafortunadamente el estudio sólo consiguió arreglar la película de manera parcial.

Vader aparece por sólo 45 segundos, y es casi lo único que vale la pena.

Como comentario final podemos decir que, logrando ser un poco mejor que El despertar de la Fuerza, pero presentando personajes que no son memorables en ningún momento y una historia pobre que evidencia que el guión realizado por Whitta y Weitz era a todas luces tan aburrido y mediocre que ni la intervención del experimentado Tony Gilroy pudo repararlo por completo, Star Wars: Rogue One, termina dependiendo enteramente de la nostalgia y del aspecto visual y sonoro para ganarse al público, lo cual es una pena ya que la idea original de Jon Knoll, que implicaba realizar una aventura de intriga y espionaje a pequeña escala, habría sido algo fresco, diferente y original dentro de la saga, y posiblemente también una mejor película.

Calificación: 5/10



Referencias:
http://www.comingsoon.net/movies/features/798475-9-scrapped-ideas-from-rogue-one-a-star-wars-story#/slide/1