miércoles, 30 de noviembre de 2016

Vampiros en la Habana (1985)

 

En esta ocasión hablaremos de Vampiros en la Habana, una interesante película de animación cubana que ha logrado alcanzar un sitio en el cine de culto iberoamericano a pesar de haber tenido desde su estreno una distribución internacional bastante limitada.

Escrita y dirigida por Juan Padrón (prácticamente el único director de animación en Cuba), la película fue producida en su mayor parte por el estado cubano vía el Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficos, con fondos adicionales proporcionados por Radio y Televisión Española, y fue estrenada en 1985 consiguiendo reconocimientos por parte de algunos festivales de cine internacionales como son el Diploma de Honor del Festival Internacional de Cine de Quito en Ecuador y la Medalla George Brassans del Festival Cinematográfico de la Casa de la Cultura de Laognan en Francia (en la edición de 1986 de ambos eventos).

La historia de Vampiros en la Habana comienza mostrándonos la división existente entre el grupo americano de vampiros gánster liderado por Johnny Terrori llamado la “Capa Nostra” y el “Grupo Vampiro” formado por vampiros europeos que siguen las órdenes de Drácula. Es entonces cuando uno de los hijos del legendario conde, el científico Werner Von Dracula, anuncia la invención de un suero que le permitiría a los vampiros resistir la luz del sol. Desafortunadamente, la fórmula falla y Drácula muere tras ser el primero en probarla, lo que provoca la expulsión de Werner Von Drácula de Europa, lo cual lo obliga a buscar refugio en Cuba junto a su sobrino Joseph Amadeus.


Sin perder ánimos en su búsqueda por una fórmula exitosa, Werner continúa con sus experimentos en la isla, y utilizando a su sobrino como sujeto de prueba, logra finalmente elaborar un suero efectivo en 1933, el cual desea compartir con “Grupo Vampiro” a fin de que sea distribuido de manera gratuita, pero los vampiros europeos deciden que sería mejor comercializar la fórmula bajo el nombre de “Vampisol” mientras que los vampiros americanos, que controlan las playas artificiales especialmente hechas para vampiros, ven el suero como una amenaza a sus negocios y deciden destruir tanto a la fórmula como a su creador.

Mientras todo esto sucede, nos enteramos que Joseph, ya crecido, se ha convertido en músico y se ha unido al grupo revolucionario que se opone al general Machado, al cual apoya con información que consigue seduciendo a la esposa de un importante militar.

Eventualmente los vampiros americanos asesinan a Werner Von Dracula en su intento por acabar con el Vampisol, pero Joseph, conocido como “Pepito” por sus amigos, logra escapar con la fórmula, por lo que él, su novia y sus compañeros terminan siendo el blanco de los dos grupos contrarios de vampiros, lo cual desemboca en una serie de persecuciones que terminan cuando Al Tapone, el gánster más poderoso en los Estados Unidos, se aparece para cobrarle sus deudas a Terrori, sacándolo de la jugada definitivamente. Esto le permite a Tapone iniciar pláticas con los vampiros europeos para comercializar Vampisol, aunque estos planes se arruinan cuando Pepito filtra la fórmula por medio de una canción, distribuyéndola de manera gratuita tal y como deseaba su tío.


Si bien la animación es bastante limitada y de un estilo crudo y el uso de color es por mucho cuestionable, lo cierto es que el movimiento de los personajes es lo suficientemente fluido y el estilo de Padrón se adapta bastante bien para algunas de las bromas visuales que se presentan en la película, aunque esto no es en ningún momento suficiente para compensar el limitado aspecto visual de la cinta, lo cual es una pena ya que es claro que un mayor presupuesto habría logrado que el equipo de animadores consiguiera hacer algo más agradable.

Donde la película tiene mejores resultados es en el guión, que incluye una mezcla de humor y aventura que está bien logrado, y los personajes principales y secundarios son lo bastante divertidos como para mantener el interés del espectador.

El aspecto más destacable de esta cinta, sin embargo, viene a ser el sonoro, ya que los efectos de sonido y el desempeño de los actores de doblaje es muy bueno y la música, proporcionada por el talentoso y galardonado músico cubano Arturo Sandoval, resulta ser excelente y lo más memorable que ofrece la película.


Considerada por muchos sólo como una curiosidad producto de la época de la Guerra Fría, Vampiros en la Habana en realidad no es una pieza de propaganda política como muchos podrían pensar a simple vista, y aunque sí contiene el ya conocido mensaje revolucionario esperado de todas las producciones cinematográficas realizadas en la isla, lo cierto es que ese tema es un punto bastante menor que no interrumpe el flujo de la historia en ningún momento.

Dotada de un buen guión, memorable música y un decente trabajo por parte de los actores de doblaje, Vampiros en la Habana ciertamente es una película de animación que si bien no llega a ser excelente, sí es lo bastante divertida como para verla por lo menos una vez.

Calificación: 5/10

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