lunes, 29 de junio de 2015

Poltergeist (2015)

©MGM-20th C. Fox

Hay varias películas que debido a su influencia y relevancia cultural no deberían recibir remakes, aunque claro que eso no va a detener a los estudios en Hollywood si en algún momento piensan que una nueva versión de un clásico del cine les podría generar algún dinero extra.

Y ese es el caso con la nueva versión de Poltergeist (Juegos diabólicos en México) que Metro-Goldwyn-Meyer y 20th Century Fox estrenaron este año. De entrada, superar a la genial original creada por Steven Spielberg a principios de los ochenta y dirigida magistralmente por Tobe Hooper era una tarea literalmente imposible, por lo que el productor Sam Raimi y el director Gil Kenan intentaron hacer algo distinto mientras se mantenían cerca de la temática clásica de la historia.

Por lo tanto, en lugar de una exitosa familia de clase media viviendo en un suburbio de buena categoría, ahora tenemos un grupo familiar en peligro de quedar sin casa debido al desempleo. Este contraste es importante, ya que define a los personajes de una manera que me pareció efectiva en cuanto separar a los protagonistas. De este modo tenemos que, en vez de un padre con un buen empleo, nos encontramos a un padre que acaba de perderlo y sufre problemas económicos, en lugar de una ama de casa que no necesita exactamente trabajar, ahora tenemos a una mujer más independiente que busca convertirse en escritora. Los personajes de los hijos también sufrieron cambios, y por eso tenemos que en vez de una hermana mayor tranquila en la mayor parte aunque adicta al teléfono, ahora  tenemos una adolescente sarcástica adicta a su celular; en lugar de un chico fan de Star Wars y el beisbol, ahora tenemos a un introvertido fan de los videojuegos, y en vez de una adorable y dulce niña rubia… se nos muestra a una adorable y dulce niña de cabello castaño.

En cuanto a los personajes secundarios, tenemos que el equipo de investigadores paranormales de la universidad también recibió una actualización, que consistió en quitarles a todos por lo menos diez años con respecto a los de la cinta original y en darles personalidades menos agradables, y claro en cambiar el sexo de uno de ellos.

Otro personaje importante que fue cambiado por completo es el de Tangina, la médium de la película original. En esta ocasión tenemos, en lugar de una persona pequeña con una personalidad afable y que irradia sabiduría, a un digamos, guerrero espiritual que no resulta muy convincente a pesar de sus cicatrices.

Finalmente, la nueva familia, a diferencia de la primera, no tiene un perro, aunque la posibilidad de comprar uno se maneja en algún momento.

En general, la actualización de los personajes no es muy afortunada pero cumple con el cometido de diferenciarse de la original de una manera en que ningún equivalente mancha el trabajo realizado por el grupo de actores que interpretó a la familia atacada por espíritus del clásico de 1982.

De hecho, hay algunas cosas que destacan, como es el hecho de que en el remake los hijos tienen más qué hacer que en la original, y el vínculo entre hermanos recibe más énfasis lo cual es algo que en la original no es un tema tan importante pero por otro lado, no pude sentir en ningún momento una conexión verdadera entre Amy Bowen, la madre de la familia interpretada por Rosemarie DeWitt y los tres niños, lo cual es un problema grave debido a que en la original el trabajo realizado por JoBeth Williams al interpretar a la mortificada madre Diane Freeling es extraordinario. JoBeth es capaz de convencer al público que sufría por el destino de su hija y su familia, mientras que Rosemarie no lo consigue completamente.

©MGM-20th C. Fox

Del mismo modo, Steven Freeling, el padre preocupado por su familia al grado de casi caer en una crisis nerviosa interpretado por Craig T. Nelson en 1982, se siente más genuino y natural que Eric Bowen, el jefe de familia que nos muestra Sam Rockwell aunque sorpresivamente, Rockwell logra conectar mejor con los niños que DeWitt, por lo que su actuación termina siendo agradable.

En cuanto a la historia es obvio que ambas cintas manejan la trama de una desarrollo habitacional construido sobre un cementerio y el terror sobrenatural que es provocado por ello y en ambas tenemos a la niña secuestrada por los espíritus para sus propios fines, aunque el manejo de la trama que realizan ambas cintas es de hecho diferente.

Ciertamente es obvio que nuevamente la original lo hace de una manera más elaborada y le dedica más tiempo a establecer una mitología propia, a sus personajes y el mundo que habitan así como a sus motivaciones, manteniendo siempre un ritmo bien logrado hacia el clímax. El remake, por otro lado, no dedica mucho tiempo intentando lograr que nos importen mucho los personajes ni en establecer su propia versión del mito Poltergeist o en explicarlo, ya que está más interesado en frenéticamente llegar a todas las escenas de susto posibles antes de que el público se aburra. Ahora que, siendo justos, la original tiene una duración de 114 minutos, lo cual le permite dedicar más tiempo a desarrollar la historia que está contando mientras que el remake termina a los 93 minutos incluyendo créditos.

Musicalmente hablando, la música original, compuesta por Jerry Goldsmith, es más memorable y emotiva que lo que realizó el compositor Marc Streitenfeld en el remake. Eso no significa que la música sea horrible en la nueva versión, simplemente no posee ninguna composición que se quede en la memoria, sólo se limita a cumplir con su cometido.

Las escenas de terror por otra parte son un punto interesante a debatir; mientras que la original Poltergeist muestra hechos sobrenaturales que van poco a poco incrementando su intensidad hasta llegar al final climático, la nueva versión pasa de cero a cien en cosa de dos o tres escenas, por lo que para cuando hemos llegado al clímax, el remake ya no tiene mucho con qué impresionar al espectador.

Dicho esto, el remake sí tiene un par de escenas efectivas, una de ellas incluyendo un taladro y otra en la que se usa de manera bien lograda la preocupación de Eric Bowen por su hija para crear un momento de tensión que es probablemente el punto más efectivo del remake. Como dato curioso, la nueva versión presenta homenajes, por llamarlo de cierta forma, a las tres películas de Poltergeist anteriores que estoy seguro fans de la trilogía original podrán identificar con facilidad.

©MGM-20th C. Fox

Ahora, algo importante que mencionar es que en ningún momento el remake nos muestra cosas tan impresionantes como a una persona arrancándose la cara gráficamente como lo hace la original o a decenas de cadáveres descompuestos en una alberca lodosa o a un espectro horrible como el denominado “La Bestia” que aparece en la versión de 1982. De hecho, el remake es bastante tímido en cuestión de gore, y los efectos especiales hechos por computadora son, honestamente, no muy buenos (de hecho una de las secuencias cerca del final es bastante cómica) lo que arruina un poco el poco suspenso que la película es capaz de generar.

Como conclusión podemos decir que aunque el remake de Poltergeist no asusta ni un ápice, sí logra ser una película hasta cierto punto disfrutable e incluso divertida, pero lo más importante es que es lo bastante diferente y funciona lo suficientemente bien como para no manchar el legado de la original del modo que otros remakes de terror lo hicieron.

Calificación: 5/10


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