lunes, 27 de abril de 2015

Pedro Fernández y el Cine de horror Mexicano. Parte 4 de 4: Vacaciones de terror: Pedro contra la muñeca satánica

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Hemos llegado al final de esta serie de artículos sobre la cinematografía de Pedro Fernández que si bien puede o no gustarnos, no dejan de tener un lugar en el cine de horror Mexicano, y es apropiado que la terminemos con una mirada a la única película de las cuatro que si bien no es buena, es por lo menos bastante decente. Me refiero, desde luego, a la original Vacaciones de Terror.

Dirigida por René Cardona III, con un guión de Carlos Valdemar basado en una historia ideada por el mismo Cardona III, esta cinta fue producida en 1988 y estrenada en 1989 y tiene la distinción de ser una de las últimas películas de terror mexicanas que tuvieron relativo éxito en taquilla a finales del siglo pasado y que incluso generó una secuela de la que ya hablamos la semana pasada.

Protagonizada por Pedro Fernández en su primera interpretación de Julio, y por Julio Alemán que está presente obviamente para dar el espaldarazo al reparto de actores jóvenes (y cobrar un gran cheque, me imagino), Vacaciones de Terror cuenta también con otras caras tales como Nuria Bages en el papel de Lorena, la esposa de Fernando y a Gabriela Hassel interpretando a Paulina, la novia de Julio y sobrina de Fernando. El elenco está complementado por tres niños actores y en general tienen una buena química entre ellos, la cual logran transmitir al espectador. Esto es importante ya que en una película de Casa Embrujada como lo es ésta, el generar empatía con el público incrementa el impacto que provocan los eventos sobrenaturales en pantalla.

"¡No me obliguen a ver Trampa Infernal, por favor!"
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La historia comienza con un interesante (aunque no muy original) prólogo filmado en sepia en el que podemos ver cómo la bruja de una zona rural es quemada por una multitud, aunque la practicante de las artes ocultas no muere sin trasladar su espíritu a una muñeca que es lanzada a un pozo y arrojar una maldición sobre el lugar. Un par de siglos más tarde, Fernando (Alemán) recibe noticias de que ha heredado una casa de campo ubicada justamente en el mismo lugar en donde la bruja fue quemada. Ignorando la oscura historia del terreno en donde está ubicada la vivienda, el arquitecto decide llevar a su esposa y tres hijos a pasar unos días al campo. A esta salida de fin de semana se une Paulina, que va en papel de la niñera de los tres hijos de sus tíos y, más tarde se une a ellos Julio, el novio de ésta, que va en papel de fiesta.

Es aquí cuando vemos realmente la casa y sus alrededores, en los que se incluye un pozo que ya conocemos y un árbol de aspecto maléfico, y es también en este momento que Gabriela, la hija menor de la pareja, encuentra a cierta muñeca que le provoca una irresistible atracción. Es a partir de este momento que la dulce Gaby comienza a exhibir cambios no muy agradables en su personalidad, para la desgracia de sus dos hermanos, ya que son ellos los primeros en sufrir problemas a causa de Gabriela, quien poco a poco cae cada vez más bajo el control del espíritu de la maligna hechicera.

A jorgito a veces le daba por jugar con la salsa catsup...
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Para este punto es cuando Julio comienza a perfilarse como el verdadero héroe de la cinta, aunque para llegar aquí tendremos que sufrir una escena horriblemente fuera de lugar (es en serio, la escena es dolorosa) en la que un campesino le da a Julio un amuleto que repele a los malos espíritus a cambio de la “cajita mágica que hace ruido de tambores”… sí, adivinaron bien. La película muestra una desafortunada escena donde un campesino piensa que un walkman/radio portátil es una caja mágica… me imagino que según René Cardona III todos los campesinos de la montaña en los años ochenta pensaban que las baterías AA eran milagros del Espíritu Santo o algo así.

Con la llegada de Julio a la casa, y probablemente debido al amuleto que porta, la muñeca poseída decide comenzar a intentar no sólo apoderarse del cuerpo de Gaby con mayor insistencia, sino también de deshacerse del resto de la familia, provocando fenómenos sobrenaturales que van aumentando en intensidad hasta llegar a un final climático en el que… ¿no muere ningún protagonista? Curiosamente, Vacaciones de Terror no tiene víctimas fatales entre los miembros de la familia de Fernando y más allá de la bruja que es linchada en el prólogo no hay ninguna escena de muerte memorable. No podemos culpar a la cinta por este detalle y de hecho es entendible dado que aunque fue estrenada en cines, ésta no deja de ser una película hecha por y para la televisión que busca ser lo bastante accesible como para ser mostrada a un amplio público.

Con defectos especiales cortesía de Beto el Boticario.
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Las actuaciones son por lo general competentes, con Julio Alemán y Nuria Bages entregando las mejores interpretaciones en la cinta, a ellos les sigue Gabriela Hassel, que hace buen papel como la Scream Queen de la película, al grado que se le extraña bastante en la secuela. Curiosamente, Pedro Fernández presenta una actuación bastante irregular, y es posible notar que por lo menos en las escenas de horror no logra conectar bien con su personaje, lo cual no sucede cuando tiene que interpretar otro tipo de escenas de corte romántico o simpático; esto es explicable dado que es la primer película de horror filmada por Fernández, y el que haya logrado superar las terribles líneas de sus diálogos (“después de un taco un buen agasajo”, ¿en serio?) es más gracias a su carisma en cámara que a cualquier otra cosa. Aún así, en conjunto el elenco logra ser entretenido.

Uno de los problemas que también afectan a la cinta es el trabajo de fotografía y la iluminación. El ambiente transmitido por estos factores cumple sólo con lo necesario, siendo que un mejor trabajo habría podido incrementar el nivel de terror en la cinta. Algo más que podemos mencionar es la escenografía; si bien es competente, al llegar a la casa no da la impresión de ser una vivienda abandonada de más de cien años de antigüedad y en ocasiones incluso parece que la disposición del interior no coincide exactamente con el exterior. Al igual que lo anterior, un mayor empeño o un presupuesto más alto seguramente habrían logrado un mejor resultado. Acerca del guión, es bastante irregular; si bien la trama es buena y tiene mucho potencial a pesar de no ser muy original que digamos, los diálogos, en particular los de los personajes jóvenes, no son muy buenos y eso afecta el ritmo de la película.

Sin duda es La Muñeca Diabólica Favorita de México...
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En cuanto a los efectos especiales, podemos mencionar que a pesar de ser hechos obviamente con tres pesos, algunos de ellos funcionan bien como lo es el sangrado en las paredes o del árbol, y algunos detalles como ciertas tomas de cámara y el mostrar la comida invadida por bichos y serpientes están bien logrados en su contexto. Otros más, como la escena en la que Julio levita o cuando es tragado por un espejo son francamente cómicas, pero en general este rubro cumple más veces de las que falla.

René Cardona III y su equipo de producción en verdad realizaron un intento serio de hacer una buena película de horror con los elementos a su disposición, y a pesar de que el resultado final fue irregular, hay escenas en que todos los elementos: dirección, iluminación, cámara, actores, efectos, música y demás se conjugan para crear momentos de suspenso ciertamente disfrutables. Es posible decir sin equivocarse que Cardona casi logra su objetivo, por lo que es una pena que no contara con mayores recursos para la realización de esta cinta. Aún así, y a pesar de la notable influencia de películas como Poltergeist, Amityville, El despertar del Diablo e incluso una pequeña dosis de Chucky el muñeco Diabólico, Vacaciones… es una película no muy mala, bastante inofensiva y corta en sustos  y que casi vale la pena ver.

Calificación: 4/10




¿Por qué es Vacaciones de Terror importante para el cine de horror en México?

Si bien es cierto que el trabajo de René Cardona III en Vacaciones… no se acerca a lo logrado por el maestro Carlos Enrique Taboada en clásicos como Veneno para las Hadas o a lo conseguido por el genial Juan López Moctezuma en cintas como Alucarda, sí logra alcanzar un lugar destacado gracias a dos factores importantes, los cuales son el poder de la televisión y un elemento presente dentro de la película que se ha vuelto icónico.

Cuando hablo del poder de televisión me refiero a las incontables repeticiones que recibió Vacaciones de Terror durante la década de los noventas en los canales de Televisa, lo que le permitió a la película alcanzar un público masivo que supera por mucho el que podría haber conseguido sólo por medio de su exhibición en salas de cine. Gracias a, o más bien a fuerza de, las repeticiones constantes, Vacaciones… marcó, para bien o para mal, a una generación que la considera una de las películas de su infancia o adolescencia.


En cuanto al elemento icónico, sin duda ustedes saben que me refiero al elemento que causa más miedo en la película, y es que una cinta de terror no alcanza notoriedad si carece de un factor que verdaderamente asuste al público. En Halloween es la idea de un asesino anónimo que mata niñeras, en Juegos Diabólicos/Poltergeist es el brutal ataque sobrenatural que aterra a una familia en su nueva casa, en Pesadilla en la Calle del Infierno es el terrible psicópata que puede atraparte en tus sueños, y en Vacaciones de Terror… es una horrible muñeca de porcelana poseída por una bruja malvada que intenta apoderarse del cuerpo y alma de una niña pequeña.

"Tú me tenías miedo... ¡Admítelo!"
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