lunes, 13 de abril de 2015

Pedro Fernández y el Cine de horror Mexicano. Parte 2 de 4: Trampa Infernal (para el público)

©Televisa

Como ya habíamos anunciado en la columna anterior hoy hablaremos de Trampa Infernal, otra de las cuatro películas de terror estelarizadas por Pedro Fernández y para empezar podemos decir que esta película sí que es un viaje, no es un viaje muy agradable claro está, pero de que lo es, de eso no hay duda. Producida por Televicine entre 1989 y 1990 y siendo estrenada en ese último año, Trampa Infernal es una cinta del género Slasher que sorprendentemente muestra casi todos los elementos de una película de este tipo, aunque esto no significa que los utilice correctamente o que llegue a ser un buen film.

La historia es protagonizada por Pedro Fernández como Nacho, Edith González como su novia Alejandra, Toño Mauri en el papel de Mauricio y Charly Valentino interpretando a Charly como el insoportable apoyo cómico, mientras que la dirección estuvo a cargo de Pedro Galindo III, el mismo director de Pánico en la Montaña. La trama es, sorprendentemente, menos confusa y rebuscada que en Pánico… y considerando el tipo de película que es, no tiene porqué ser de otra forma.

El problema es que a pesar de contar con una trama más sencilla, el guion está lleno de agujeros, la dirección es extremadamente débil, el trabajo de cámara es muy pobre, las actuaciones son pésimas, la música no ayuda nada al ambiente de la película y las locaciones, que habrían podido brillar, son desperdiciadas totalmente. Eso sin contar que el villano es patético y las escenas de muerte son de lo más aburridas, ambos pecados capitales en un Slasher.

"Oh, soy tan genial que ni en el bosque me despeino"
©Televisa

La cinta comienza con una escena que intenta sentar el ambiente de suspenso para el resto de la película, pero está filmada de una manera tan burda que en realidad termina sintiéndose como una escena perdida de alguna horrible telenovela mexicana de los años noventa. Lo que sí logra establecer es que en la historia hay dos facciones, la de los “niños ricos” liderados por Mauricio (Mauri) y la de los “clasemedieros” que sigue las órdenes de Nacho (Fernández); esta rivalidad clasista llevará a los dos grupos de jóvenes, siete en total, a realizar una apuesta que implica cazar un oso que, según los periódicos, ha estado matando gente en una zona apartada y poco visitada de un lago cercano llamada Pico de Caballo, un lugar tan apartado y poco visitado que la primera vez que  la vemos se pueden apreciar claramente en cámara un velero y un bote en la supuestamente desierta zona. Y es aquí, a treinta minutos de iniciada la película, que el villano por fin elimina a su primera víctima. Esto no sería problema si el suspenso y la historia valieran la pena, pero en esta cinta lo único que consiguen al esperar tanto para mostrar al asesino haciendo de las suyas es prolongar el aburrimiento de manera innecesaria.

Obviamente, el asesino de la montaña no es un animal sino un hombre bastante peligroso que comienza a cazar a los adolescentes uno por uno. Es aquí en donde la falla más fatal de la película se hace completamente visible. El asesino serial de Trampa Infernal es un fracaso absoluto; mezclando la máscara de Michael Myers de la saga de Halloween, el guante de Freddy Krueger de Pesadilla en la calle del Infierno, y ubicado en un bosque justo como Jason Voorhees de Viernes 13, nuestro demente psicópata, Jessi, (Sí, en serio, su nombre es Jessi y no, no es una mujer.) resulta ser un comando militar estadounidense veterano de Vietnam que se retira en las montañas de México, se vuelve loco y comienza a matar a todos los que se acercan a su residencia, la cual es un búnker polvoriento escarbado en las montañas.

El punto es que Jessi no demuestra mucha inteligencia que digamos, ni tampoco mucha inventiva. Es cierto que la película muestra varias trampas que el villano ha colocado en el bosque, pero ninguna de ellas logra acabar con alguno de los adolescentes (supongo que eso implicaría trabajo de edición y maquillaje para el que no había presupuesto…) y por el contrario sus métodos son bastante simples, ya que Jessi se limita a degollar o acuchillar con su guante de Freddy Krueger, a usar una ametralladora o a estallar un automóvil que apareció de la nada por obra y gracia del espíritu de los hoyos argumentales. Y es que honestamente, no usar las trampas para eliminar a las víctimas es una oportunidad desperdiciada para mostrar algunas muertes bien elaboradas y para darle identidad propia al asesino, algo importantísimo en un filme Slasher.

Y no hemos tocado la falta de lógica en algunas escenas, como por ejemplo: el momento en que el grupo de supervivientes llega a su camioneta y están ya escapando y han logrado rebasar al asesino y dejarlo atrás, deciden parar y perseguirlo en lugar de salir de su territorio y hablar con la policía. O en otro momento sin sentido, uno de los adolescentes logra volarle la mano a Jessi con un tiro de escopeta y en lugar de rematar al asesino… ¡lo deja escapar! O en otro más, cuando Jessi acorrala a Nacho y Alejandra a plena vista, decide gastar sus balas tratando de cortar una cuerda a tiros en lugar de disparar a los dos muchachos que están frente a él sin ningún tipo de protección. Pero la peor es al final, cuando la película espera que nos vayamos a creer que un veterano de Vietnam es lo bastante estúpido para entrar en un camión cerrado lleno de gas inflamable, (¿tal vez Jessi perdió el sentido del olfato en la guerra?) en donde Nacho por fin logra atraparlo y hacerlo estallar, la cual es una manera bastante ilógica de acabar con un villano que supuestamente es experto en supervivencia.

"No, en serio, juro que este disfraz es 100% original."
©Televisa

Trampa Infernal es una película mala y que falla en todos los aspectos importantes de una película Slasher. Si bien en una cinta de este tipo se puede esperar que las actuaciones no sean de primer nivel o que el trabajo de cámara, guion y música no sean notables, sí se esperan mínimo tres cosas: Primero, que el asesino sea carismático (lo que implica que tenga una apariencia original y un estilo definido que llame la atención al acabar con sus víctimas), segundo, que las escenas de muerte estén bien elaboradas y tercero, un par de escenas de desnudos. Trampa Infernal no cumple con ninguno de estos tres requisitos, lo que sumado a la pésima calidad del resto de la película, la convierte en un ejercicio de tedio insoportable.

Como conclusión podemos decir que con actuaciones pobres, diálogos absurdos, mala dirección, escenas filmadas en su mayoría durante el día (esto evita el desarrollo del suspenso), pésimo guión, pobre continuidad, baja calidad en las escenas de asesinatos (ninguno asusta ni por error) y un asesino serial soso y sin personalidad, Trampa Infernal es sin duda un verdadero bodrio que no vale la pena en lo absoluto.

Calificación: 0/10




No hay comentarios.:

Publicar un comentario