lunes, 27 de abril de 2015

Pedro Fernández y el Cine de horror Mexicano. Parte 4 de 4: Vacaciones de terror: Pedro contra la muñeca satánica

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Hemos llegado al final de esta serie de artículos sobre la cinematografía de Pedro Fernández que si bien puede o no gustarnos, no dejan de tener un lugar en el cine de horror Mexicano, y es apropiado que la terminemos con una mirada a la única película de las cuatro que si bien no es buena, es por lo menos bastante decente. Me refiero, desde luego, a la original Vacaciones de Terror.

Dirigida por René Cardona III, con un guión de Carlos Valdemar basado en una historia ideada por el mismo Cardona III, esta cinta fue producida en 1988 y estrenada en 1989 y tiene la distinción de ser una de las últimas películas de terror mexicanas que tuvieron relativo éxito en taquilla a finales del siglo pasado y que incluso generó una secuela de la que ya hablamos la semana pasada.

Protagonizada por Pedro Fernández en su primera interpretación de Julio, y por Julio Alemán que está presente obviamente para dar el espaldarazo al reparto de actores jóvenes (y cobrar un gran cheque, me imagino), Vacaciones de Terror cuenta también con otras caras tales como Nuria Bages en el papel de Lorena, la esposa de Fernando y a Gabriela Hassel interpretando a Paulina, la novia de Julio y sobrina de Fernando. El elenco está complementado por tres niños actores y en general tienen una buena química entre ellos, la cual logran transmitir al espectador. Esto es importante ya que en una película de Casa Embrujada como lo es ésta, el generar empatía con el público incrementa el impacto que provocan los eventos sobrenaturales en pantalla.

"¡No me obliguen a ver Trampa Infernal, por favor!"
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La historia comienza con un interesante (aunque no muy original) prólogo filmado en sepia en el que podemos ver cómo la bruja de una zona rural es quemada por una multitud, aunque la practicante de las artes ocultas no muere sin trasladar su espíritu a una muñeca que es lanzada a un pozo y arrojar una maldición sobre el lugar. Un par de siglos más tarde, Fernando (Alemán) recibe noticias de que ha heredado una casa de campo ubicada justamente en el mismo lugar en donde la bruja fue quemada. Ignorando la oscura historia del terreno en donde está ubicada la vivienda, el arquitecto decide llevar a su esposa y tres hijos a pasar unos días al campo. A esta salida de fin de semana se une Paulina, que va en papel de la niñera de los tres hijos de sus tíos y, más tarde se une a ellos Julio, el novio de ésta, que va en papel de fiesta.

Es aquí cuando vemos realmente la casa y sus alrededores, en los que se incluye un pozo que ya conocemos y un árbol de aspecto maléfico, y es también en este momento que Gabriela, la hija menor de la pareja, encuentra a cierta muñeca que le provoca una irresistible atracción. Es a partir de este momento que la dulce Gaby comienza a exhibir cambios no muy agradables en su personalidad, para la desgracia de sus dos hermanos, ya que son ellos los primeros en sufrir problemas a causa de Gabriela, quien poco a poco cae cada vez más bajo el control del espíritu de la maligna hechicera.

A jorgito a veces le daba por jugar con la salsa catsup...
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Para este punto es cuando Julio comienza a perfilarse como el verdadero héroe de la cinta, aunque para llegar aquí tendremos que sufrir una escena horriblemente fuera de lugar (es en serio, la escena es dolorosa) en la que un campesino le da a Julio un amuleto que repele a los malos espíritus a cambio de la “cajita mágica que hace ruido de tambores”… sí, adivinaron bien. La película muestra una desafortunada escena donde un campesino piensa que un walkman/radio portátil es una caja mágica… me imagino que según René Cardona III todos los campesinos de la montaña en los años ochenta pensaban que las baterías AA eran milagros del Espíritu Santo o algo así.

Con la llegada de Julio a la casa, y probablemente debido al amuleto que porta, la muñeca poseída decide comenzar a intentar no sólo apoderarse del cuerpo de Gaby con mayor insistencia, sino también de deshacerse del resto de la familia, provocando fenómenos sobrenaturales que van aumentando en intensidad hasta llegar a un final climático en el que… ¿no muere ningún protagonista? Curiosamente, Vacaciones de Terror no tiene víctimas fatales entre los miembros de la familia de Fernando y más allá de la bruja que es linchada en el prólogo no hay ninguna escena de muerte memorable. No podemos culpar a la cinta por este detalle y de hecho es entendible dado que aunque fue estrenada en cines, ésta no deja de ser una película hecha por y para la televisión que busca ser lo bastante accesible como para ser mostrada a un amplio público.

Con defectos especiales cortesía de Beto el Boticario.
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Las actuaciones son por lo general competentes, con Julio Alemán y Nuria Bages entregando las mejores interpretaciones en la cinta, a ellos les sigue Gabriela Hassel, que hace buen papel como la Scream Queen de la película, al grado que se le extraña bastante en la secuela. Curiosamente, Pedro Fernández presenta una actuación bastante irregular, y es posible notar que por lo menos en las escenas de horror no logra conectar bien con su personaje, lo cual no sucede cuando tiene que interpretar otro tipo de escenas de corte romántico o simpático; esto es explicable dado que es la primer película de horror filmada por Fernández, y el que haya logrado superar las terribles líneas de sus diálogos (“después de un taco un buen agasajo”, ¿en serio?) es más gracias a su carisma en cámara que a cualquier otra cosa. Aún así, en conjunto el elenco logra ser entretenido.

Uno de los problemas que también afectan a la cinta es el trabajo de fotografía y la iluminación. El ambiente transmitido por estos factores cumple sólo con lo necesario, siendo que un mejor trabajo habría podido incrementar el nivel de terror en la cinta. Algo más que podemos mencionar es la escenografía; si bien es competente, al llegar a la casa no da la impresión de ser una vivienda abandonada de más de cien años de antigüedad y en ocasiones incluso parece que la disposición del interior no coincide exactamente con el exterior. Al igual que lo anterior, un mayor empeño o un presupuesto más alto seguramente habrían logrado un mejor resultado. Acerca del guión, es bastante irregular; si bien la trama es buena y tiene mucho potencial a pesar de no ser muy original que digamos, los diálogos, en particular los de los personajes jóvenes, no son muy buenos y eso afecta el ritmo de la película.

Sin duda es La Muñeca Diabólica Favorita de México...
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En cuanto a los efectos especiales, podemos mencionar que a pesar de ser hechos obviamente con tres pesos, algunos de ellos funcionan bien como lo es el sangrado en las paredes o del árbol, y algunos detalles como ciertas tomas de cámara y el mostrar la comida invadida por bichos y serpientes están bien logrados en su contexto. Otros más, como la escena en la que Julio levita o cuando es tragado por un espejo son francamente cómicas, pero en general este rubro cumple más veces de las que falla.

René Cardona III y su equipo de producción en verdad realizaron un intento serio de hacer una buena película de horror con los elementos a su disposición, y a pesar de que el resultado final fue irregular, hay escenas en que todos los elementos: dirección, iluminación, cámara, actores, efectos, música y demás se conjugan para crear momentos de suspenso ciertamente disfrutables. Es posible decir sin equivocarse que Cardona casi logra su objetivo, por lo que es una pena que no contara con mayores recursos para la realización de esta cinta. Aún así, y a pesar de la notable influencia de películas como Poltergeist, Amityville, El despertar del Diablo e incluso una pequeña dosis de Chucky el muñeco Diabólico, Vacaciones… es una película no muy mala, bastante inofensiva y corta en sustos  y que casi vale la pena ver.

Calificación: 4/10




¿Por qué es Vacaciones de Terror importante para el cine de horror en México?

Si bien es cierto que el trabajo de René Cardona III en Vacaciones… no se acerca a lo logrado por el maestro Carlos Enrique Taboada en clásicos como Veneno para las Hadas o a lo conseguido por el genial Juan López Moctezuma en cintas como Alucarda, sí logra alcanzar un lugar destacado gracias a dos factores importantes, los cuales son el poder de la televisión y un elemento presente dentro de la película que se ha vuelto icónico.

Cuando hablo del poder de televisión me refiero a las incontables repeticiones que recibió Vacaciones de Terror durante la década de los noventas en los canales de Televisa, lo que le permitió a la película alcanzar un público masivo que supera por mucho el que podría haber conseguido sólo por medio de su exhibición en salas de cine. Gracias a, o más bien a fuerza de, las repeticiones constantes, Vacaciones… marcó, para bien o para mal, a una generación que la considera una de las películas de su infancia o adolescencia.


En cuanto al elemento icónico, sin duda ustedes saben que me refiero al elemento que causa más miedo en la película, y es que una cinta de terror no alcanza notoriedad si carece de un factor que verdaderamente asuste al público. En Halloween es la idea de un asesino anónimo que mata niñeras, en Juegos Diabólicos/Poltergeist es el brutal ataque sobrenatural que aterra a una familia en su nueva casa, en Pesadilla en la Calle del Infierno es el terrible psicópata que puede atraparte en tus sueños, y en Vacaciones de Terror… es una horrible muñeca de porcelana poseída por una bruja malvada que intenta apoderarse del cuerpo y alma de una niña pequeña.

"Tú me tenías miedo... ¡Admítelo!"
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lunes, 20 de abril de 2015

Pedro Fernández y el Cine de horror Mexicano. Parte 3 de 4, Vacaciones de terror 2: Pedro contra la botarga del mal.

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Luego de hablar de las dos películas de terror “menores” en la filmografía de Pedro Fernández en los artículos anteriores, ha llegado el momento de echarle una mirada a las dos más exitosas y con un mayor nivel de culto; me refiero desde luego a Vacaciones de Terror y su secuela.

Esta semana nos ocuparemos de la segunda parte de Vacaciones… la cual a pesar de sus limitaciones tiene algunos puntos rescatables. Producida por Televicine en 1990 y estrenada en 1991, esta película dirigida por Pedro Galindo III tiene la particularidad de contar con varios títulos, por lo que también es conocida como Pesadilla Sangrienta, Cazador de Brujas y Cumpleaños Diabólico, por lo que supongo que al menos en este aspecto sí que puede presumir de variedad.

"Menos mal que esta es la última de terror en mi contrato."
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La amplia gama de títulos que posee Vacaciones de Terror 2 supuestamente se debe a que no se planeó como una secuela, sino como una cinta original aunque al final, para garantizar que tuviera mayor éxito en taquilla, se decidió aprovechar que repetía el protagonista y agregarle algunas cosas aquí y allá fin de conectarla, de manera muy superficial, con la primera.  

La película está protagonizada por Pedro Fernández que repite el papel de Julio, Tatiana (antes de tomar la decisión de ser la versión femenina de Chabelo) y Joaquín Cordero. En cuanto a nivel de actuación se refiere, obviamente es Joaquín Cordero quien hace el mejor trabajo con lo poco que le dan, mientras que Tatiana se muestra en extremo errática en su papel de chica en peligro, dando en varios momentos una interpretación más digna de película de comedia que de terror; vamos, que a la cantante ser una Scream Queen pues no se le daba. Pedro Fernández se muestra de hecho cómodo y confiado en el papel de Julio, y aunque eso no quiere decir que su actuación sea excelente, al menos sí es posible ver que no tiene problemas en realizar su trabajo y queda claro que con un mejor director y un poco más de empeño habría realizado algo más memorable.

"¡Nunca volveré a cenar tacos en la estación del metro... AAGH!"
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La historia comienza con lo que es la preparación y después realización de una fiesta de cumpleaños/Noche de brujas que está organizando el importante productor de cine Don Roberto (Cordero), quien quiere darle a Tania, su hija menor, una buena experiencia. Sólo que da la casualidad de que la pequeña Tania es, también, la nueva dueña de la muñeca diabólica favorita de México. Debemos mencionar que Julio (Fernández) ha evolucionado de ser el chavo dicharachero y afable en la primera parte, a una mezcla de investigador paranormal y tipo duro, lo cual demuestra poniéndose un abrigo y abriendo una tienda de antigüedades, en donde por azares del destino conoce a un viejo que cumple con la destacada función de morirse frente a él, no sin antes decirle a Julio que es el elegido para luchar contra el mal y de entregarle unos amuletos de plata.

Gracias a otra casualidad, Julio conoce a Mayra (Tatiana) quien lo invita a la fiesta de su hermana menor. La presencia de Julio en la fiesta, que es realizada en los estudios de filmación de don Roberto, coincide con el comienzo de extraños sucesos que culminan con la muerte de un técnico en efectos especiales y a partir de allí, la lucha entre la muñeca diabólica, (que después de comerse un poco de pastelseguramente de Walmart- ha conseguido transformarse en una bruja de dos metros mitad reptil y mitad duende que sufre un terrible problema de acné) y Julio se desata en medio de una cascada de defectos especiales hasta llegar al clímax en el que nuestro héroe usa uno de sus talismanes cual estrella ninja shuriken para atravesar el corazón de la bruja y hacerla estallar, acabando con esa amenaza definitivamente.

"¿Alguien tiene Clearasil?"
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Si bien la película es más una comedia debido al irregular trabajo de dirección, a un guion con diálogos que honestamente son risibles y que tiene más agujeros que una coladera, Vacaciones de Terror 2 incluye algunas escenas interesantes, como es el número musical de Tatiana en la fiesta en el que hace playback canta para los extras, la secuencia de transformación de la muñeca en la bruja-lagarto y el clímax en el que es destruida por una moneda de plata pegada en su túnica que, a pesar de ser hilarante, hace gala de un número considerable de efectos de pirotecnia. El traje de látex usado para la bruja es bastante risible pero sorprendentemente, hasta cierto punto resulta efectivo.

Por todo lo mencionado la película logra ser más entretenida que Trampa Infernal y Pánico en la montaña, al grado de que hasta cierto punto vale la pena verla tan sólo por el hecho de ser una muestra de caos total capturada en celuloide, con todo y un par de momentos que sí son capaces de asustar a niños pequeños.

Calificación 3/10

Para la cuarta y última de esta serie de artículos hablaremos de la original Vacaciones de Terror.

Hasta la próxima semana.


lunes, 13 de abril de 2015

Pedro Fernández y el Cine de horror Mexicano. Parte 2 de 4: Trampa Infernal (para el público)

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Como ya habíamos anunciado en la columna anterior hoy hablaremos de Trampa Infernal, otra de las cuatro películas de terror estelarizadas por Pedro Fernández y para empezar podemos decir que esta película sí que es un viaje, no es un viaje muy agradable claro está, pero de que lo es, de eso no hay duda. Producida por Televicine entre 1989 y 1990 y siendo estrenada en ese último año, Trampa Infernal es una cinta del género Slasher que sorprendentemente muestra casi todos los elementos de una película de este tipo, aunque esto no significa que los utilice correctamente o que llegue a ser un buen film.

La historia es protagonizada por Pedro Fernández como Nacho, Edith González como su novia Alejandra, Toño Mauri en el papel de Mauricio y Charly Valentino interpretando a Charly como el insoportable apoyo cómico, mientras que la dirección estuvo a cargo de Pedro Galindo III, el mismo director de Pánico en la Montaña. La trama es, sorprendentemente, menos confusa y rebuscada que en Pánico… y considerando el tipo de película que es, no tiene porqué ser de otra forma.

El problema es que a pesar de contar con una trama más sencilla, el guion está lleno de agujeros, la dirección es extremadamente débil, el trabajo de cámara es muy pobre, las actuaciones son pésimas, la música no ayuda nada al ambiente de la película y las locaciones, que habrían podido brillar, son desperdiciadas totalmente. Eso sin contar que el villano es patético y las escenas de muerte son de lo más aburridas, ambos pecados capitales en un Slasher.

"Oh, soy tan genial que ni en el bosque me despeino"
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La cinta comienza con una escena que intenta sentar el ambiente de suspenso para el resto de la película, pero está filmada de una manera tan burda que en realidad termina sintiéndose como una escena perdida de alguna horrible telenovela mexicana de los años noventa. Lo que sí logra establecer es que en la historia hay dos facciones, la de los “niños ricos” liderados por Mauricio (Mauri) y la de los “clasemedieros” que sigue las órdenes de Nacho (Fernández); esta rivalidad clasista llevará a los dos grupos de jóvenes, siete en total, a realizar una apuesta que implica cazar un oso que, según los periódicos, ha estado matando gente en una zona apartada y poco visitada de un lago cercano llamada Pico de Caballo, un lugar tan apartado y poco visitado que la primera vez que  la vemos se pueden apreciar claramente en cámara un velero y un bote en la supuestamente desierta zona. Y es aquí, a treinta minutos de iniciada la película, que el villano por fin elimina a su primera víctima. Esto no sería problema si el suspenso y la historia valieran la pena, pero en esta cinta lo único que consiguen al esperar tanto para mostrar al asesino haciendo de las suyas es prolongar el aburrimiento de manera innecesaria.

Obviamente, el asesino de la montaña no es un animal sino un hombre bastante peligroso que comienza a cazar a los adolescentes uno por uno. Es aquí en donde la falla más fatal de la película se hace completamente visible. El asesino serial de Trampa Infernal es un fracaso absoluto; mezclando la máscara de Michael Myers de la saga de Halloween, el guante de Freddy Krueger de Pesadilla en la calle del Infierno, y ubicado en un bosque justo como Jason Voorhees de Viernes 13, nuestro demente psicópata, Jessi, (Sí, en serio, su nombre es Jessi y no, no es una mujer.) resulta ser un comando militar estadounidense veterano de Vietnam que se retira en las montañas de México, se vuelve loco y comienza a matar a todos los que se acercan a su residencia, la cual es un búnker polvoriento escarbado en las montañas.

El punto es que Jessi no demuestra mucha inteligencia que digamos, ni tampoco mucha inventiva. Es cierto que la película muestra varias trampas que el villano ha colocado en el bosque, pero ninguna de ellas logra acabar con alguno de los adolescentes (supongo que eso implicaría trabajo de edición y maquillaje para el que no había presupuesto…) y por el contrario sus métodos son bastante simples, ya que Jessi se limita a degollar o acuchillar con su guante de Freddy Krueger, a usar una ametralladora o a estallar un automóvil que apareció de la nada por obra y gracia del espíritu de los hoyos argumentales. Y es que honestamente, no usar las trampas para eliminar a las víctimas es una oportunidad desperdiciada para mostrar algunas muertes bien elaboradas y para darle identidad propia al asesino, algo importantísimo en un filme Slasher.

Y no hemos tocado la falta de lógica en algunas escenas, como por ejemplo: el momento en que el grupo de supervivientes llega a su camioneta y están ya escapando y han logrado rebasar al asesino y dejarlo atrás, deciden parar y perseguirlo en lugar de salir de su territorio y hablar con la policía. O en otro momento sin sentido, uno de los adolescentes logra volarle la mano a Jessi con un tiro de escopeta y en lugar de rematar al asesino… ¡lo deja escapar! O en otro más, cuando Jessi acorrala a Nacho y Alejandra a plena vista, decide gastar sus balas tratando de cortar una cuerda a tiros en lugar de disparar a los dos muchachos que están frente a él sin ningún tipo de protección. Pero la peor es al final, cuando la película espera que nos vayamos a creer que un veterano de Vietnam es lo bastante estúpido para entrar en un camión cerrado lleno de gas inflamable, (¿tal vez Jessi perdió el sentido del olfato en la guerra?) en donde Nacho por fin logra atraparlo y hacerlo estallar, la cual es una manera bastante ilógica de acabar con un villano que supuestamente es experto en supervivencia.

"No, en serio, juro que este disfraz es 100% original."
©Televisa

Trampa Infernal es una película mala y que falla en todos los aspectos importantes de una película Slasher. Si bien en una cinta de este tipo se puede esperar que las actuaciones no sean de primer nivel o que el trabajo de cámara, guion y música no sean notables, sí se esperan mínimo tres cosas: Primero, que el asesino sea carismático (lo que implica que tenga una apariencia original y un estilo definido que llame la atención al acabar con sus víctimas), segundo, que las escenas de muerte estén bien elaboradas y tercero, un par de escenas de desnudos. Trampa Infernal no cumple con ninguno de estos tres requisitos, lo que sumado a la pésima calidad del resto de la película, la convierte en un ejercicio de tedio insoportable.

Como conclusión podemos decir que con actuaciones pobres, diálogos absurdos, mala dirección, escenas filmadas en su mayoría durante el día (esto evita el desarrollo del suspenso), pésimo guión, pobre continuidad, baja calidad en las escenas de asesinatos (ninguno asusta ni por error) y un asesino serial soso y sin personalidad, Trampa Infernal es sin duda un verdadero bodrio que no vale la pena en lo absoluto.

Calificación: 0/10




lunes, 6 de abril de 2015

Pedro Fernández y el Cine de horror Mexicano. Parte 1 de 4: (Sin) Pánico en la montaña.



"Nadie se dará cuenta que copiamos la tipografía que usaron en Indiana Jones..."
©Casablanca Producciones/Televisa

A finales de la década de los 80’s y principios de los 90’s el actor José Martín Cuevas Cobos, mejor conocido como Pedrito Pedro Fernández protagonizó con mayor o menor éxito una serie de cuatro películas de terror que hoy en día cuentan con cierto peso en el cine de culto nacional; a pesar de que estas cintas son consideradas como lo que coloquialmente en México llamamos “churros” para referirnos a una película muy mala, cada una de ellas tiene ciertos aspectos interesantes y así encontramos por ejemplo que Vacaciones de Terror tiene elementos típicos de película de casa embrujada mientras que la secuela, obviamente titulada Vacaciones de Terror 2, se decide a mostrar aspectos del cine de criaturas sobrenaturales presentado en cintas como Pumpkinhead o la momia. La tercera película de horror de Fernández, Trampa Infernal, nos muestra ingredientes de cine slasher calcados de cintas como Halloween o Viernes 13. La cuarta, titulada Pánico en la Montaña, (de la cual nos ocuparemos en este artículo) termina siendo más un episodio de Las Aventuras de Scooby doo que una película de terror, aunque es muy posible que ese haya sido su objetivo...

Producida en 1988 por Casa Blanca Producciones y estrenada el año siguiente, Pánico en la Montaña está protagonizada por Pedro Fernández, Adalberto Martínez “Resortes” Resortín de la Resortera, y la actriz María Rebeca, que se reunía con Pedro Fernández luego de protagonizar con él, diez años antes, otra película de culto Mexicana titulada La niña de la mochila azul

En la película esta escena dura sólo segundos.
©Casablanca Producciones/Televisa
El reparto es en teoría sólido, con un comediante experimentado y de talento comprobado, dando apoyo a uno de los ídolos juveniles del momento pero el horrible guion, el bajo presupuesto y la pobre dirección de la cinta terminan por convertir esta película en un intento bastante limitado de crear una película de terror.

La idea en la que se basa la película, debemos admitirlo, no es mala ya que aprovecha las muchas leyendas rurales que se pueden encontrar en el país, y con un mejor trabajo detrás de las cámaras y mayores recursos, quizás podría haber dado mejores resultados.

La historia nos relata las aventuras del “Profesor” Beto (Resortes) y su sobrino Pedro (Pedro Fernández), ambos fundadores y únicos miembros del Sindicato Único de Buscadores de Tesoros, mientras intentan encontrar la Mina Dos Estrellas, ubicada cerca de un pequeño poblado en Michoacán y que se supone está embrujada. El interés de los héroes en esta mina se debe al rumor que indica que allí está el mítico “Tesoro de Teodoro” el cual consiste mayoritariamente en, pues, oro. 

Durante la investigación de los túneles Rebeca (María Rebeca), se une al dúo de aventureros y comienza a ayudarles, siendo gracias a ella que los dos cazadores de tesoros encuentran un valioso cuchillo ornado con piedras preciosas pero desafortunadamente para ellos, el sacar la daga de entre las piedras permite que Teodoro, el guardián espectral del oro oculto en la Mina Dos Estrellas, escape de su tumba dispuesto a eliminar a los intrusos, lo que sumado a cierto ermitaño un poco loco que vive en la región y que planea matar a Beto y su sobrino para quedarse con el valioso metal, sólo logra multiplicar los problemas que enfrentan nuestros tres héroes.


"Así es, Pedrito, yo sólo estoy aquí por el cheque."
©Casablanca Producciones/Televisa
Si bien es cierto que la película en sí es un desastre, también lo es que tiene algunos puntos fuertes que vale la pena mencionar. Destaca por ejemplo, el trabajo de fotografía realizado por Xavier Cruz y las actuaciones de Resortes y Pedro Fernández. De hecho, a pesar de que en momentos las payasadas de Adalberto Martínez pueden resultar algo cansonas, el veterano comediante demuestra que aún tenía el tino cómico que le permitió convertirse en uno de los grandes de la época de oro del cine Mexicano. En cuanto a Pedro Fernández, se le reconoce que a pesar del limitado material, logra elevar su interpretación de modo que su participación no es una completa tragedia. Algunas locaciones, tomas de cámara y efectos de iluminación, por otra parte, logran crear unas cuantas secuencias de suspenso que si bien no se consolidan debido a que son interrumpidas por algún chiste de Resortes o por un corte brusco a una locación aparte, si muestran el deseo de intentar asustar al público.

Al final, Pánico en la Montaña no pasa de ser un producto olvidable, y a pesar de pertenecer al género de comedia de horror que ha estado siempre presente en el cine nacional con películas como La nave de los monstruos (Piporro, 1960), Capulina contra los Monstruos (Capulina, 1974), El Camino de los Espantos (Viruta y Capulina, 1967), El Miedo no anda en burro (La India María, 1976) o Chabelo y Pepito contra los Monstruos (Chabelo, 1973) no llega a estar al nivel de éstas en ninguna manera.

A pesar de lo anterior y todas sus deficiencias, Pánico en la Montaña, puede llegar a ser ligeramente disfrutable si se le mira como una curiosidad para pasar el rato o como una cinta de cine de culto nacional del tipo comúnmente conocido como “es tan mala que es buena.” 

Calificación: 1/10

Para la próxima columna continuaremos hablando de la tetralogía de terror protagonizada por Pedro Fernández con un vistazo a la cinta Trampa Infernal.