miércoles, 28 de enero de 2015

El hígado graso.

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El hígado es el órgano interno más grande del ser humano, llegando a pesar kilo y medio en promedio en un adulto sano; está formado por cuatro lóbulos y es atravesado por venas y arterias que permiten la circulación de la sangre a través de la víscera. 

Sus funciones son vitales para nuestro organismo y estas incluyen:
  • ·         La síntesis de sustancias como el colesterol.
  • ·         La metabolización de los carbohidratos.
  • ·         La generación de bilis (la bilis es básica para el proceso de digestión de los alimentos).
  • ·         La formación de la glucosa.
  • ·         La síntesis del colesterol y la producción de triglicéridos.
  • ·         Desintoxicación de la sangre, puesto que el hígado transforma las sustancias tóxicas en inertes, así como la asimilación de fármacos y medicamentos.
  • ·     Funciona como depósito de sustancias como el glucoceno (que se convierte en glucosa) y también de varios minerales y vitaminas.
  • ·         En las mujeres, el hígado es el encargado de producir los glóbulos rojos para el feto durante el primer trimestre del embarazo.
  • ·         Y muchas otras más.

Debido a esto, mantener el hígado saludable por medio de una alimentación adecuada, consumo adecuado de agua para ayudarlo a mantenerse limpio y controlar nuestro peso es algo literalmente de vital importancia.

Sin embargo, existen diversos padecimientos que pueden afectar al hígado y limitar nuestra calidad de vida, entre éstos se destacan algunos como la hepatitis en sus diversas variantes la cirrosis hepática algunos síndromes como el de Gibert o los hepatocarcinomas (cáncer de hígado) y el hígado graso. Para la columna de hoy hablaremos de éste último padecimiento.

El hígado graso es una condición que se identifica cuando la grasa representa entre el 5 y10% del peso total del hígado, y esto puede provocar que se desarrollen enfermedades más graves con el tiempo. Esta condición puede provocarse por una mala alimentación y una vida sedentaria; el consumo de alcohol en exceso es también la causa principal de hígado graso en las personas que acostumbran las bebidas alcohólicas.

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En México, esta condición hepática ha ido en aumento debido a que la tendencia en nuestro país es hacia el sobrepeso. Según la Secretaría de Salud, se estima que más del 70% total de la población tiene algún tipo de obesidad, se considera que de ese porcentaje la mayoría desarrollará hígado graso y que el 25% podría desarrollar cirrosis hepática en un plazo de 10 años o menos, lo cual es un problema de salud considerable.

La enfermedad consiste en la acumulación de ácidos grasos y triglicéridos en los hepatocitos, es decir las células hepáticas, lo que puede generar fibrosis en el hígado el cual desemboca en daños permanentes o en una cirrosis. Algunas de las causas de esta condición además de mala alimentación y consumo de alcohol son:
  • ·         Problemas metabólicos.
  • ·         Obesidad.
  • ·         Diabetes tipo 2
  • ·   Tratamientos o consumo excesivo de fármacos como los corticoides, los estrógenos, la sulfasalacina (compuesto que contiene azufre y es usado para tratar la artritis), el paracetamol en dosis de 10 gramos por dosis (la dosis terapéutica es más de diez veces menor) entre otros.
  • ·         Enfermedades metabólicas hereditarias.
  • ·        Exposición a sustancias hepatotóxicas en el ambiente de trabajo como son los pesticidas y otros contaminantes industriales.
Este padecimiento es asintomático, es decir que no presenta síntomas notables, aunque en ocasiones se presenta pérdida de peso inexplicable o dolor abdominal en el lado derecho. Debido entonces a que no hay síntomas que delaten esta condición, la manera más certera de detectarla es por medio de una biopsia hepática, otros procedimientos que también se usan para dar un diagnóstico presuntivo son la realización de un análisis de sangre y en otros casos un ultrasonido o resonancia magnética. Es importante aclarar, que el único proceso que garantiza la detección de hígado graso y su nivel de afectación en el órgano es la biometría hepática.
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El tratamiento preventivo del hígado graso implica, como ya se ha mencionado, incrementar la actividad física, reducción de peso, evitar o reducir el consumo de bebidas alcohólicas y no tomar medicamentos de manera innecesaria. Implementar vitamina E y antioxidantes en nuestra dieta también ha demostrado ser efectivo para reducir el riesgo de desarrollar fibrosis en el hígado o una inflamación hepática.

Fuentes:
http://vidayestilomx.terra.com.mx/salud/interna/0,,OI3202093-EI5483,00.html -20 Ene. 2015

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