lunes, 8 de septiembre de 2014

Verdugo de Dragones, un tesoro perdido del cine de fantasía.

©Paramount/Disney

En 1981 se estrenó en cines una de las mejores películas de fantasía de la década de los ochenta: Verdugo de Dragones (título original DragonSlayer), una cinta que definitivamente se distingue por varios detalles que discutiremos en la columna de hoy.

La película es una épica de fantasía medieval que narra la historia del último hechicero y el último dragón a través del punto de vista de Galen, el único aprendiz de un viejo mago que se ve envuelto en una peligrosa aventura en la que tendrá que remplazar a su maestro para enfrentar a Vermithrax Pejorative, un temible dragón de más de 400 años de edad que ha decidido tomar residencia en las afueras del reino de Urland, y que aterroriza los poblados sin cesar.

Verdugo de Dragones es más que una película de fantasía filmada para aprovechar el furor por el género que despertó en 1977 la Guerra de las Galaxias; de hecho, es una película de fantasía oscura, con una historia bastante adulta y seria que no toma la trama en ningún momento a la ligera y es más inteligente y brutal que muchas producciones de este género realizadas incluso en la actualidad.

©Paramount/Disney 
Peter McNicol y Caitlin Clarke como Galen y Valerian.

Dirigida por el escritor y director Matthew Robbins (Milagro en la calle 8/Batteries not included) y producida en conjunto por Paramount Pictures y Walt Disney Studios, Verdugo de Dragones es una cinta que no sólo es impresionante por sus efectos visuales, sino por la atención que el director dedicó al ambiente presente en la película a través de un acertado uso de vestuario y escenografías, así como del nivel de detalle en los sets utilizados, éstos últimos creación de Elliot Scott. Todo aquello con lo que los personajes interactúan tiene apariencia de haber sido usado por ya bastante tiempo; los vestuarios verdaderamente venden la era en que se ubica la historia (no es sorpresa, ya que fueron elaborados bajo la supervisión del Museo de historia Británico) y el mundo en donde se desarrolla la aventura es sucio, lleno de lodo y mugre, con casas maltrechas de madera podrida y paja, con castillos y torretas de piedra que se muestran empolvados y lúgubres.

Todos estos detalles se conjuntan para llevar a la pantalla una vívida representación de los años oscuros en la temprana época medieval que es por completo sobrecogedora, pues le muestra sin tapujos al espectador que el mundo habitado por Galen, un mundo atrapado entre el deterioro cultural causado por la caída del Imperio Romano y el surgimiento de la Época Feudal, es un lugar desgarrador en donde la superstición, el miedo y la desesperación gobiernan la vida de la humanidad.

Peter McNicol (Cazafantasmas 2/Ghostbusters 2) interpreta a Galen como un joven deseoso de fama y aventura, que busca además demostrar que la magia es real y que se pueden conseguir grandes cosas con ella. McNicol logra inyectar a su personaje con el suficiente entusiasmo juvenil necesario para darle la vitalidad adecuada a Galen, y lleva la transición que sufre el aprendiz de mago de inocente y optimista aventurero a un hombre adulto con los pies bien puestos en la tierra de manera efectiva. El trabajo de McNicol es bueno, aunque es obvio ver que no era el actor adecuado para el papel.

©Paramount/Disney
Ralph Richardson interpretando a Ulric, el mago.

El actor Ralph Richardson (Bandidos del tiempo/Time Bandits) da vida a Ulric, el viejo hechicero maestro de Galen que al final tendrá una participación más importante de lo que la película nos muestra en los primeros veinte minutos. Richardson, que para cuando se filmó Verdugo de Dragones ya era un actor veterano con amplios créditos en teatro y cine, da la que es la mejor interpretación en la cinta, y es gracias a su trabajo que el clímax no es completamente opacado por los efectos especiales.

Caitlin Clarke (Cocodrilo Dundee) completa el trío de actores protagonistas interpretando a Valerian, la hija del herrero de Swanscombe, el poblado más cercano a la guarida del dragón. Caitlin interpreta en Valerian un personaje dual, ya que la muchacha debe de fingir ser hombre para evitar ser una de las doncellas que son sacrificadas rutinariamente al dragón. Siendo una actriz con entrenamiento en teatro, Clarke logra realizar un trabajo convincente y, en varias ocasiones, le roba por completo la escena a McNicol con su interpretación de una muchacha que sufre a causa del conflicto causado por su necesidad de fingir ser un hombre para sobrevivir y sus crecientes sentimientos por el joven héroe.

La música de la película, a cargo de Alex North (compositor de la música de películas como Cleopatra y Un tranvía llamado deseo.) fue nominada al Óscar, y merece completamente la nominación, ya que fue realizada con una estructura basada en estilos harmónicos de temas medievales, y fue ideada por North de manera que siguiera la historia en pantalla de una manera lineal que acompañara los eventos de una manera coordinada y, aunque en el cuarto de edición se decidió eliminar algunos de los temas compuestos por North, su trabajo en la banda sonora de Verdugo de Dragones sigue siendo considerada como una de las mejores de la década.

©Paramount/Disney
Vermithrax Pejorative en su lago de fuego.

El factor más memorable de esta película, sin embargo, es Vermithrax Pejorative. El dragón presentado en esta cinta es enorme (13 metros de largo y una envergadura de alas de más de 30), viejo, malvado, astuto y amenazante, y fue considerado como la mejor representación de un dragón en el cine hasta la aparición de Smaug en El Hobbit: La desolación de Smaug. El que hayan tenido que pasar más de treinta años para que Vermithrax fuera superado habla mucho acerca de la calidad del trabajo que realizaron los expertos de Industrial Light & Magic (ILM) para darle vida a la bestia antagonista de Dragon Slayer. Vermithrax fue diseñado por el ilustrador de fantasía David Bunnett, quien al recibir la petición de Robbins de crear una bestia que siguiera las reglas naturales de evolución, decidió basar parte de su diseño en una clase de Pterosaurio, el Rhamphorhynchus, lo cual le ayudó a darle a Vermithrax una apariencia más realista (y al final nada similar a un Pterodáctilo) que las de los dragones de seis extremidades.

©ILM
El equipo de Industrial Light & Magic posando
con la miniatura usada para animar a Vermithrax.

Hacer que el reptil cobrara vida requirió cambios en la apariencia del dragón a fin de poder convertirlo en una marioneta que pudiera moverse con mayor facilidad para que el resultado de los de efectos especiales fuera más convincente; el encargado de darle a Vermithrax su apariencia final basándose en el diseño de Bunnett, fue el titiritero de ILM, Phil Tipett. Las primeras pruebas de movimiento no fueron satisfactorias, por lo que hubo necesidad de desarrollar una nueva tecnología para la captura en película del movimiento de marionetas que fuera más fluido de lo que el tradicional sistema de animación llamado “stop motion” podía lograr, por lo que la gente de ILM experimentó hasta que uno de sus miembros, Stuart Ziff logró dar con un proceso que combinaba maquetas con pequeños mecanismos de motores al que denominaron “Go-Motion”. Para poder hacer entonces que la pequeña maqueta de Vermithrax se moviera convincentemente, la gente de ILM implementó más de 19 motores que podían operar independientemente y controlaban las piernas, torso, cuello y cabeza del dragón en miniatura.

©Disney
Cabeza y cuello de Vermithrax en tamaño real,
creados en los talleres de estudios Disney.

Para otras tomas en donde los actores tenían que interactuar con el dragón directamente, el equipo de efectos visuales de los estudios Walt Disney se encargó de construir modelos de animatronics de tamaño real de la cabeza, cuello, torso, una de las patas y alas del dragón, algo con lo que el equipo dirigido por Danny Lee en estudios Disney ya tenía experiencia debido a que ellos se habían encargado de construir y dar mantenimiento a los dinosaurios mecánicos que en ese entonces se encontraban en varios de los parques de diversiones de la empresa, lo cual ayudo a que el trabajo realizado por ellos fuera rápido y de gran calidad; de hecho, todas las tomas de la cabeza y el cuello del dragón se lograron gracias al trabajo realizado por el equipo de efectos especiales de los estudios Disney.

Debido a todos estos factores, Verdugo de Dragones se ha convertido en una de las películas de fantasía que más han influido sobre el género. Los dragones de la película El reinado de fuego, y el mismo dragón Smaug en La segunda parte del Hobbit, por ejemplo, fueron concebidos siguiendo el tipo de cuerpo basado en animales reales que dejó como legado el diseño de Vermithrax. Guillermo del Toro ha declarado que considera a Vermithrax Pejorative como  el mejor dragón que ha aparecido en el cine, una opinión compartida por George R. R. Martin, el autor de Juego de Tronos (Game of thrones), quien considera a Verdugo de Dragones como una de sus películas de fantasía favoritas, al grado de que Vermithrax fue mencionado en un episodio de la serie, lo cual en cierto modo incorpora a Verdugo de Dragones dentro del mundo de Juego de Tronos.

La combinación de una historia seria y dramática, buena dirección, actuaciones notables de casi todo el elenco, excelente música, gran atención a los detalles y un estupendo trabajo en la creación de Vermithrax hacen que Verdugo de Dragones se coloque como un clásico que aunque al final no logró tener gran éxito en taquilla, sí logró convertirse en una de las películas de fantasía más influyentes de los últimos cuarenta años.

Calificación: 9/10



Referencias:
http://www.thedailybeast.com/articles/2011/04/11/george-rr-martin-game-of-thrones-writers-top-10-fantasy-films.html

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