viernes, 29 de agosto de 2014

4 zonas arqueológicas en México que vale la pena visitar

Una de las muchas cosas que distinguen a México como destino turístico son las abundantes zonas arqueológicas de la época prehispánica que se localizan en su territorio; siendo estas un fuerte testimonio del ingenio de civilizaciones que a pesar de nunca avanzar tecnológicamente más allá de la edad de piedra, lograron edificar construcciones de tamaño y complejidad impresionantes.

Una ventaja para visitar estas zonas arqueológicas es que su acceso es sencillo ya que se ha desarrollado una industria turística alrededor de ellas. El acceso a las mismas es por lo general gratuito, aunque en algunas sí es necesario pagar una cuota de recuperación. Es posible visitar estos lugares en varios estados de la república, por lo que en esta ocasión hablaremos de 4 que aunque no son los más populares como Tulum, Chichen Itzá, Tajín o Teotihuacán sí considero como lugares dignos de visitarse por lo menos una vez.

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©Brianovercast

1.  Tzintzuntzan, en  Michoacán

Población certificada como “pueblo mágico”, Tzintzuntzan es una localidad con una larga historia. Ubicada en las inmediaciones del Lago de Pátzcuaro, fue establecida alrededor de 1325 DC por el imperio Tarasco o Purépecha, el cual fue lo bastante poderoso como para resistir continuos ataques de parte de los Aztecas y de hecho, fue ese constante asedio lo que propició que los Tarascos formaran una alianza militar con los exploradores españoles a fin de luchar contra la sangrienta dominación de los aztecas. En la actualidad, este sitio es uno de los más importantes puntos de interés turístico del estado de Michoacán. 

 

En Tzintzuntzan podemos encontrar las Yacatas, un antiguo centro ceremonial utilizado para la adoración de los dioses Tarascos. Las Yacatas son enormes estructuras circulares escalonadas que están conectadas entre sí y culminan en amplias plataformas que se usaban como lugar de culto y están ubicadas sobre una base elevada de más de 400 m2 la cual debe escalarse por una serie de escaleras de piedra.

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©INAH

2. Monte Albán, en Oaxaca

Esta zona arqueológica se ubica cerca de la ciudad de Oaxaca, y tuvo su época de mayor esplendor cuando fue habitada por los Zapotecas durante el periodo que cubre del 400 al 800 DC aunque es importante mencionar que las investigaciones indican que es muy posible que la tribu Zapoteca no fuera la primera que habitó Monte Albán y que no está muy claro qué cultura construyó esta majestuosa ciudad-templo. Los zapotecos la denominaron su “Montaña Sagrada” mientras que los Mixtecos, que se asentaron en el área siglos después la llamaron “Cerro Verde”.

Monte Albán se distingue por sus tres estructuras principales, que son la Plataforma Sur, el Juego de Pelota Grande y el edificio de los Danzantes, las cuales rodean la Gran Plaza, lugar que se cree era usado como punto de reunión para el trueque y cercano al cual hay algunas residencias usadas por la clase gobernante Zapoteca. Cada una de las tres construcciones principales cuenta con características particulares; la Plataforma Sur, por ejemplo, es la más alta al contar con 40 metros de altura, mientras que Juego de Pelota Grande era el lugar donde este juego se llevaba a cabo para fines ceremoniales y el edificio de los Danzantes, que se considera la construcción más antigua de la zona, tiene decoraciones grabadas en sus costados como símbolos de fuerza militar.

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©Zona Turistica
3. Bonampak, en Chiapas.

Estas ruinas fueron edificadas por los mayas, y de acuerdo a los materiales recuperados de más antigüedad la zona fue edificada alrededor del 250 DC. Cuenta con una extensión de 4 kilómetros cuadrados y se compone de varios edificios, templos y una plaza de tamaño considerable. El sitio está ubicado en la selva Lacandona, en el valle del río Lacanhá. Algo interesante qué mencionar de Bonampak es que los estudios muestran que la ciudad decayó paulatinamente hasta quedar desierta en 790 o 792 DC, y que permaneció deshabitada durante 12 siglos.

Bonampak fue descubierta recientemente, apenas en 1946, por los exploradores Giles Healy y Carlos Frey. Las investigaciones que se hicieron en ese entonces revelaron que el interior de las estructuras estaba decorado con murales y de hecho, éstos le dan nombre a la zona, puesto que Bonampak es un vocablo Maya que significa “muros pintados”. En este sitio es posible visitar la Gran Plaza de Bonampak, una explanada rectangular de más de 100 metros de ancho rodeada por otros edificios que no han sido aún explorados en su totalidad (y que por lo tanto no están abiertos al público). También se puede visitar la Colina de la Acrópolis, ubicada al sur de la Gran Plaza y que se distingue por estar cubierta de terrazas y edificios y, sobre todo, por la Estela 1, un mural labrado en piedra que representa al emperador Maya Chan Muaan II. Pero el lugar más significativo de esta zona arqueológica es, sin duda, el Templo de las pinturas, que posee tres enormes cámaras decoradas con murales de más de 1,200 años de antigüedad y que representan diversas ceremonias de la cultura Maya.

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©INAH
4. La Venta, en Tabasco.

Localizada en la zona pantanosa del río Tonalá entre Tabasco y Veracruz, este sitio es considerado como el lugar en donde es posible apreciar la época de mayor apogeo de la civilización Olmeca. Una de las características más importantes del lugar es que se distingue por ser la primera representación de una planificación para la construcción de una ciudad en la época prehispánica, ya que todas las construcciones fueron elaboradas deliberadamente sobre un eje que va de norte a sur.

Las construcciones de este lugar fueron hechas con arena y de arcilla del río que los olmecas usaron para sus plazas, plataformas y para la imponente Pirámide de arcilla, que tiene más de 120 metros de diámetro y supera los 30 metros de altura. A pesar de que no se encuentran construcciones tan elaboradas en este lugar, esta ciudadela se estima que tiene casi 2,000 años de antigüedad, y que estuvo habitada por lo menos durante ocho siglos. Algo más que distingue esta zona arqueológica es la abundancia de esculturas, entre las que sobresalen las conocidas como “Cabezas Colosales” y las ofrendas hechas de jade.

Referencias:
http://www.inah.gob.mx/index.php?option=com_content&view=article&id=5675

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