miércoles, 23 de julio de 2014

Marcial Lafuente Estefanía, un autor desconocido.

Marcial Antonio 
Lafuente Estefanía
“Sin pensarlo un solo segundo volvió a carrera abierta donde había dejado su caballo y montándolo de un salto lo lanzó como una centella en dirección al racho de Jasper Amery; hacia el cubil de la fiera”

El fragmento superior pertenece a libro titulado “Un maldito asesino” una de las muchas novelas publicadas por uno de los autores españoles más prolíficos e influyentes dentro de la cultura popular del siglo veinte. Me refiero desde luego a Marcial Lafuente Estefanía, escritor pulp español cuya vida es por demás interesante.

Nacido como Marcial Antonio Lafuente Estefanía en Toledo en 1903, fue un autor de una productividad impresionante, que publicó constantemente hasta su muerte a los 81 años, causada ésta por una fuerte pulmonía, en 1984.

Cabe mencionar que Marcial no empezó su vida pensando en convertirse en escritor, ya que de entrada sus estudios fueron de ingeniería industrial pero curiosamente fue gracias a su profesión como ingeniero que pudo tener la oportunidad de trabajar fuera de España; de hecho, tuvo la oportunidad de recorrer Estados Unidos por cuestiones de trabajo entre 1928 y 1931, lo cual más adelante le serviría como apoyo para dar forma a sus relatos.

El camino como escritor no se abrió para Marcial Lafuente hasta que, en su calidad de general de artillería del Ejército Republicano, participó en varios combates durante la Guerra Civil española, lo cual le valió ser encarcelado. Fue cuando estuvo preso que decidió comenzar a escribir en forma deliberada, y esta práctica terminó siendo de gran valor para el novel escritor, puesto que le fue prohibido ejercer su profesión cuando fue liberado.

Inició publicando obras policiacas o relatos románticos con distintos sobrenombres, pero no fue sino hasta 1943 que publicó su primer novela del oeste titulada “La mascota de la pradera” entrando así a formar parte de Editorial Brugera en donde se convirtió, junto a Corín Tellado, en uno de los mayores activos de esa empresa.

Mencioné al principio que Estefanía fue un escritor de una productividad pasmosa, y no es para menos, ya que se estima que es autor de más de 1,000 novelas todas escritas en formato de octavilla (o media cuartilla, es decir una pequeña hoja de papel de 11 x 16 cm). Si bien sus novelas por regla tenían menos de cien páginas, Estefanía publicaba una semanalmente, y que lo hizo por años sin fallar, lo cual es la razón por la que su prolífica carrera sea algo de admirarse.

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Es importante mencionar que bajo el nombre de Marcial Lafuente Estefanía se han publicado de hecho más de 3,000 títulos en este formato, pero esto se debe a que desde 1958 no sólo Estefanía escribía los libros, sino que sus dos hijos, Francisco y Federico, se incorporaron como escritores adjuntos y al día de hoy incluso el nieto de Marcial ha colaborado con algunos más, a fin de mantener con vida el nombre que incluso hoy continua siendo sinónimo de la novela del oeste.

Los librillos de Estefanía fueron bastante exitosos y en su momento de mayor apogeo en los años 50 su trabajo alcanzó tirajes de hasta 100,000 ejemplares. Al leer su trabajo, me queda claro que esto no habría sido posible si el autor hubiera carecido de habilidad y talento, pero me parece que su precisión histórica en los relatos es un factor mucho más determinante. Esta precisión era lograda por Marcial en parte gracias a su estadía en Estados Unidos, pero también a sus constantes consultas a libros sobre la historia Americana que le permitían mantener un aire de autenticidad a sus relatos, lo cual desde luego se tradujo en ventas y aceptación entre su público; debido a esto, es posible afirmar que leer una novela escrita por Estefanía es entrar en una lectura de fácil acceso en la que el lector encontrará mundos sólidos con personajes bien definidos de diálogos sinceros y efectivos que permiten recordar porqué la lectura es uno de los mejores pasatiempos.

Es una pena que un autor que ha logrado vender más de 50 millones de ejemplares de sus obras en España, Estados Unidos, México y varios países de América Latina y que además definió la imagen del Western literario en su propio país, sea tan poco reconocido (e incluso menospreciado) por el mundo literario. Sí bien es verdad que el trabajo de Estefanía se publicó como sencillos libritos de papel imprenta vendidos por cinco pesetas y que sus novelas pertenecen al mundo del pulp, pero eso no demerita sus logros ni su capacidad como narrador.

Aún hoy es posible encontrar en algunos puestos de revistas reediciones de los libros de Estefanía o ediciones nuevas escritas por su hijo o nieto. Son bastante económicas, por lo que si algún día tienen interés en leer una novela del oeste, un libro de Marcial Lafuente Estefanía es la mejor manera de entrar en el casi olvidado género literario del western. 

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